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Ethel Vázquez a pie de zanja

Ethel Vázquez. DAVID FREIRE
Ethel Vázquez. DAVID FREIRE

A mí me ha llamado poderosamente la atención. Cierto es que soy de fijarme en todo. ¿Qué les voy a contar si saben bien que he hablado aquí largo y tendido de cualquier pequeño cambio en el estilismo de un político local? ¡A mí un foulard rosa chicle me da la vida! ¡Y por un sombrero de ala ancha pierdo el sentido! Es lo que tiene ilusionarse con cualquier cosita. Esta vez no es exactamente un cambio en el vestuario el que me ha llamado la atención, sino la mascarilla que Goyo Revenga, ahora concejal no adscrito de esta nuestra corporación municipal, llevó este lunes al pleno. Habituados como estamos a las quirúrgicas azules, a las famosas FFP2 blancas, o como máximo a alguna original de tela, no pude evitar fijarme en esta. Es muy diferente. Quizás la lleva por prescripción médica, quizás porque la prefiere a las otras, pero el caso es que ya hay alguna viborilla que se ha referido a él como nuestro Darth Vader. Ni caso, Goyo. A mí me gusta tu mascarilla. Si consigo una como la tuya, me la pongo yo también para apoyarte.

Eso sí, no contemos con que se una a nosotros el edil nacionalista César Mosquera, que según me cuenta un pajarito este lunes se lamentó de la incomodidad que le causaba "falar con este bozal e con esta luz", refiriéndose con esto último a los focos del Teatro Principal, que son bastante potentes. ¡Ánimo, César! ¡Aguanta! Está medio mundo trabajando para darte una vacuna. En nada podrás volver a hablar a tus anchas, que sabemos que tú (como yo) no eres hombre (ni yo mujer) de pocas palabras.

Oye, a la que nunca he oído ni media queja es a la conselleira Ethel Vázquez, mujer fuerte del Gobierno gallego se mire por donde se mire. Ethel estuvo este lunes en Pontevedra para visitar la nueva senda peatonal de Alba. Algunos vecinos la esperaban para comentarle posibles problemas que podría generar la obra. Se nota que esta mujer lleva la ingeniería en la sangre porque no tuvo problema en acompañarles a donde le decían, hacer fotos con el móvil de lo que le indicaban... Si hay que meterse en una zanja, se mete. No es de los políticos que hacen cualquier cosa antes que mancharse los zapatos. De hecho, sé bien que a veces desespera a la gente de su equipo porque trata de atender a todo el mundo, escuchar quejas y protestas, documentar todas las situaciones, aportar explicaciones y soluciones. ¡Bien por ti, conselleira! Servicio público se llama. Y es tan desagradecido como poco reconocido.

Por cierto, volviendo al pleno, sé que los concelleiros recibieron este lunes como regalo la biografía de Virxinia Pereira que ha escrito Montse Fajardo. Os digo a todos que os llevo ventaja en la lectura. ¡La estoy devorando!

Ethel Vázquez a pie de zanja
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