Opinión

Un órgano dentro de un camion

Clara Aldán Halloween
photo_camera Un hombre tocando el órgano dentro de un camión en las puertas de O Sanatorio. DP

Amo la noche de Halloween. Cuando era pequeña recuerdo que no me gustaba disfrazarme este día y que tampoco le veía mucha gracia a eso de ir asustando a la gente por la calle o en el colegio (¡aún recuerdo uno de los sustos que me dio uno de mis mejores amigos en el cole!). Lo reconozco, siempre fui muy miedica. Sin embargo después, con la edad, le fui cogiendo cariño a esta fecha. Y es que no es para menos. Esta celebración nos deja imágenes que quedan para siempre en el recuerdo. Este mismo lunes, por ejemplo, iba caminando por la calle Andrés Muruais cuando de repente me encuentro con un chico tocando un órgano dentro de un camión. Sí, así como se lo cuento.

Lógicamente me paré a ver esa pedazo estampa y le pregunté a otro de los chicos que estaba allí (o mejor dicho a un fantasma, porque iba disfrazado), qué era aquello. El hombre me señaló para dentro del edificio que estaba al lado y lo entendí todo. Era una fiesta de disfraces organizada por el equipo de O Sanatorio. Lo que vino después, solo los que estábamos allí dentro lo sabemos. Solo diré que eso sí que era una pedazo fiesta de Halloween. ¿Para cuándo la próxima?

Aunque si hablo de disfraces de Halloween tengo que mencionar, sí o sí, a las ediles de Marín, que ayer acudieron muy pero que muy guapas al Samaín Briz. A la celebración no faltaron Marián Sanmartín o Itziar Álvarez, que iban estupendas. ¡Eso sí que son unas concelleiras entregadas!

¡Mucho ánimo! Cambiando completamente de tema, hoy quiero enviarle un mensaje de cariño a dos personas. Por un lado a mi queridísimo MiLores, que, a pesar de estar resfriado, ayer acudió a una rueda de prensa. Lo hizo, eso sí, con mascarilla.

Para los más desconfiados (que sé lo que estáis pensando) tengo que decir que no era covid, sino un buen trancazo. De hecho, él mismo dijo que esperaba no ponerse peor, y es que el regidor nacionalista tiene que ir mañana a Madrid a una reunión con dos ministerios. Desde aquí le envío mucha fuerza y una pronta recuperación.

Mismo mensaje también para la gran Ana Pastor, que como ya les conté a principio de mes, sufrió una aparatosa caída y lleva el brazo izquierdo en cabestrillo. Según me contó ella misma ayer, aunque ya ha pasado un mes desde aquel suceso, sigue teniendo muchísimo dolor. Aunque eso no es excusa para que siga al pie del cañón, como siempre. A ella también le envío mucho ánimo y mucha fuerza.

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