lunes. 27.09.2021 |
El tiempo
lunes. 27.09.2021
El tiempo

La esclavitud moderna

Como ocurre con la mayoría de las drogas no hay término medio. O consumes y eres un yonqui dependiente de la sustancia o tomas la determinación de emanciparte liberándote de aquello que te somete y aísla

SI ALGO caracteriza a la sociedad contemporánea es la digitalización de la realidad mediante la dependencia de las pantallas. El uso constante de los teléfonos inteligentes desde que nos despertamos hasta que nos dormimos modifica nuestra relación con la sociedad, con las personas, con la familia, con el trabajo y transforma nuestra percepción de la realidad mezclando el mundo real con el digital. La necesidad constante de tener la pantalla encendida, la batería cargada y las innumerables aplicaciones de mensajería instantánea junto con los avisos de nuevas noticias provocan un estado de ansiedad permanente que nos lleva a la gran paradoja de nuestro siglo: Estamos conectados digitalmente pero totalmente desconectados de la realidad. Avisos y notificaciones invaden constantemente nuestro espacio privado con información irrelevante que nos ocupa y quita tiempo de vida. Habría que analizar cuantas horas pasamos al día delante de una pantalla. Si un trabajador consume ocho horas delante de un ordenador, le sumamos otras dos horas con el teléfono para atender comunicaciones, redes sociales, noticias y otras dos horas en alguna plataforma de ocio para contemplar series, como mínimo, esta persona consume doce horas de su tiempo vital diariamente ante una pantalla, es decir, un día completo. Obviamente los adultos podemos ejercer un análisis crítico sobre esta situación porque no hemos crecido con estas nuevas herramientas y no nos hemos socializado en la revolución digital y aún así, siendo conscientes, caemos en la tela de araña digital que nos atrapa y distrae. Por eso es importante llamar la atención sobre esta situación y recordar que es necesario realizar un uso consciente y responsable de las nuevas tecnologías comenzando por desactivar notificaciones, silenciar el teléfono y directamente apagarlo a partir de las nueve de la noche. Las consecuencias del uso excesivo y prolongado de las pantallas son nefastas. Apatía, cansancio, aislamiento, ansiedad y depresión. Esto lo sabemos los adultos porque comprendemos que la realidad digital es muy reciente. El problema reside en los niños que a partir de los ocho o diez años reciben un teléfono móvil y comienzan a socializarse a través de las pantallas sin tener todavía sus capacidades neuronales desarrolladas. Me pregunto si realmente existe un uso responsable de las redes sociales o de los sistemas de mensajería instantánea, porque en el fondo, son una droga que genera serotonina y dopamina en tu cerebro pero también provocan paranoia. Pensar que puede existir un uso responsable de estas redes sociales es como pensar que existe un uso responsable de la nicotina, la marihuana o el alcohol.

Como ocurre con la mayoría de las drogas no hay término medio. O consumes y eres un yonqui dependiente de la sustancia o tomas la determinación de emanciparte liberándote de aquello que te somete y aísla. Quizás no quede otra solución que mantener el teléfono para comunicarte mediante llamadas directas y abandonar definitivamente las redes sociales porque esto solo es el comienzo y la tecnología nos envolverá cada vez más y más en esa pseudo realidad de la que seremos presos. El problema es el miedo a la soledad. El miedo a abandonar unas redes sociales o comunicativas que generan una falsa sensación de estar conectados. Creo que si rompemos con ese espejismo volveremos a llamarnos y vernos con más frecuencia, físicamente, personalmente, porque no hay nada que pueda sustituir la presencia humana. La esclavitud perfecta es aquella en la cual el esclavo no es consciente de su esclavitud. Y no solo no la critica o la reflexiona, sino que aún por encima, la agradece.

La esclavitud moderna
Comentarios
ç