lunes. 27.09.2021 |
El tiempo
lunes. 27.09.2021
El tiempo

Lo que necesita Pontevedra

UN CENTRO cívico es, básicamente, un local público ubicado en cada barrio al servicio de los ciudadanos, donde se programan, periódicamente, actividades socio culturales, artísticas y educativas. Es un espacio donde los vecinos se encuentran para compartir, crear y generar valores que potencian la cohesión social de una ciudad. Los centros cívicos, además, están conectados con cada escuela pública para el desarrollo de actividades en todas las épocas del año, incluido el verano. Y cuando pienso en centros cívicos pienso en Barcelona como modelo de ciudad, no solo por su urbanismo, sino precisamente por la existencia de una estructura permanente de centros cívicos ubicados en cada barrio donde se realizan multitud de actividades para niños, mayores, jóvenes y adultos. Una ciudad no debe ser únicamente un espacio destinado al paseo o a la hostelería, sino que debe ser un lugar de acción socio cultural donde se fomente la participación ciudadana activa. En este sentido, Pontevedra ofrece multitud de posibilidades para crear una estructura estable de centros cívicos en cada barrio, imitando el modelo de Barcelona, porque disponemos de multitud de infraestructuras públicas pero, o están burocratizadas o infrautilizadas. Los espacios culturales están muy delimitados al Sexto edificio del Museo, a la Casa de las Campanas o al Teatro Principal. Sobre el Museo de Pontevedra hay que decir que es incomprensible que el espacio que tiene en los arcos de la Plaza de la Leña continúe clausurado. Sobre el Sexto edificio del Museo si bien hay que aplaudir que habitualmente haya exposiciones, cuyo interés es cuestionable ya que deberían apostar más por la cultura contemporánea (como en el MACBA o en el CCCB de Barcelona), se trata de un espacio público y como tal, debería estar abierto a que los ciudadanos realicen allí todo tipo de propuestas, conciertos musicales incluidos o ensayos. No puede ser que entrar en el Sexto edifico del Museo, ahora rebautizado como Edificio Castelao, sea como entrar en la puerta de embarque de un aeropuerto porque hasta tienes que pasar un escáner. Ni que tuvieran la Gioconda allí dentro. Además, dentro del Museo, podrían impulsar una Filmoteca pública, con una programación permanente mensual de cine de calidad y autor o proyectar películas por países o temáticas mediante ciclos de cine. Justo en el sótano, tienen asientos y pantalla. Otros lugares como por ejemplo, el Pazo de Mugartegui en la Pedreira, ocupado por el Consejo regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas, se ha convertido en un edificio meramente administrativo donde los vecinos no tienen acceso ni disfrute. La Biblioteca Pública debería trasladarse ya mismo al edifico de Hacienda en la Herrería y convertirse en el eje central socio cultural de la ciudad.

Hay que abrir los lugares públicos a la ciudadanía para hacer barrio, para establecer coworkings o lugares de trabajo compartido que favorezcan el emprendimiento social, espacios donde realizar exposiciones, charlas, conferencias o actuaciones musicales y que sean los propios vecinos quienes programen esas actividades o las propongan las escuelas o institutos. Otro lugar es el Archivo Histórico, lugar inaccesible a la ciudadanía donde quizás exista mucho papel que debería estar digitalizado para abrir el espacio a los vecinos y a la participación ciudadana. Cualquiera que pasee por Pontevedra no tiene otra cosa que hacer que no sea contemplar las cristaleras comerciales de la Peregrina, Benito Corbal o sentarse en las terrazas de las cafeterías. Como vecinos y vecinas de la ciudad, imagino que a todos les gustaría antes de salir a la calle, poder ver en la web de su centro cívico mas cercano cual es la programación de actividades para este mes, aparte de poder pasear por Campolongo, la Herrería, las Palmeras o sentarse a tomar un café con leche. La única manifestación cultural que existe en la ciudad actualmente la ponen los músicos callejeros que tocando la guitarra o el clarinete te hacen sentir lo que una ciudad debería ser. Una ciudad con vida. Necesitamos centros cívicos donde los vecinos, jóvenes y mayores, se socialicen a través de acciones compartidas, porque la democracia no es solo depositar un papel en una urna cada cuatro años, es la participación activa en la vida pública de la ciudad.

Lo que necesita Pontevedra
Comentarios
ç