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Oda al Chiringuito

LA PALABRA chiringuito proviene de los trabajadores de las plantaciones de caña de azúcar en Cuba durante el siglo XIX cuando en los descansos tras las duras jornadas de trabajo preparaban café mediante un chorro de agua caliente en una media. El líquido filtrado se llamaba chiringo. Esta palabra tan atractiva y sonora comenzó a difundirse por todo el Caribe para designar los quioscos hechos de cañas y hojas que servían para descansar y tomar café. En el año 1913 abrió en la playa de Sitges el primer chiringuito de España llamado 'El Chiringuito'. Con los años el término se fue popularizando hasta que hoy en día su uso se ha extendido completamente para designar esos pequeños paraísos de los sentidos a pie de playa que imperan en nuestras costas. Desde mi punto de vista hay algunos chiringuitos que son auténticos restaurantes de lujo. Desde las playas de Cangas pasando por Bueu, Marín, Montalvo, Pragueira, la Lanzada y San Vicente del Mar, en las Rías Baixas tenemos chiringuitos que merecerían las tres estrellas michelín. Sé que los grandes secretos se deben guardar en cofres como los valiosos tesoros pero les voy a contar algunos lugares para ser feliz este verano.

Al pie de la playa de Lapamán, ese arenal envuelto en vegetación salvaje y agua cristalina con una pequeña isla enfrente a la que se puede ir caminando cuando al mediodía baja la marea está un chiringuito desde donde se divisa la belleza del mundo mientras te sirven un arroz caldoso de marisco y suena la música italiana de Mina, Adriano Celentano y la trompeta de Miles Davis se funde con el calor de las tres de la tarde bajo la sombra y el cobijo de los grandes árboles. Un poco mas adelante en la playa de Mogor y bajo las uvas de una parra grecolatina se puede admirar el océano y escuchar el rumor de las olas batiendo contra las rocas al amparo de una cerveza muy helada en otro claro ejercicio de hedonismo filosófico tan necesario en estos tiempos. También en Aguete y Portocelo puedes ser inmortal en los chiringuitos que presiden su arena dorada y fina mientras los barcos cruzan el mar cargados de mejillones azules y esbeltos pulpos anaranjados pero déjame llevarte a la otra orilla volando sobre las bateas hasta la playa de Pragueira para caer en el chiringuito con la mejor música de toda la Ría que no deja de sonar hasta que el sol se esconde tras la silueta del acantilado. Sigamos sobrevolando la costa cruzando la playa de la Lanzada hacia San Vicente del Mar y justo en la segunda curva a la izquierda hay un paraíso donde naufragar tumbado sobre una hamaca y sombrillas de paja mientras el Atlántico se extiende mas allá de lo que tus ojos pueden abarcar. En Galicia tenemos el privilegio de ser los últimos en toda Europa en ver el sol hasta que se esconde en el horizonte cuando en el resto del continente ya es de noche. Los mejores restaurantes del mundo tienen un techo de estrellas, el suelo de arena y vistas al mar. Todos tenemos un refugio donde el presente inventa su infinito. ¿Cuál es el tuyo?

Oda al Chiringuito
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