martes. 20.10.2020 |
El tiempo
martes. 20.10.2020
El tiempo

El trabajo como forma de felicidad

NO HAY ninguna diferencia entre el trabajo y el teletrabajo puesto que ambos conceptos significan trabajo. Al trabajo realizado a través de un ordenador se le pone el prefijo "tele" que significa a distancia, para diferenciarlo del trabajo que implica presencia física. Salvo la atención al público, el sector de la educación, la sanidad, la cultura, la hostelería, la pesca, la industria o la agricultura, creo, que la mayor parte de los trabajadores en España y en Europa trabajan delante de un ordenador conectados a Internet. En mi caso, antes del estado de alarma, trabajaba en una oficina en Santiago delante de un ordenador. Ahora desde Marzo, trabajo en casa en Pontevedra delante de un ordenador. ¿Cual es la diferencia? La diferencia es que me ahorro el coste del autobús con ida y vuelta diaria, el café a media mañana, los gastos en comida, optimizo con mayor eficacia el tiempo puesto que no tengo que desplazarme a la estación, me conecto más rápido, dispongo de mayor energía por las mañanas al suprimir dos horas de desplazamiento por carretera, centro las tareas con mayor atención puesto que nadie me distrae, contribuyo a la disminución del tráfico, el calentamiento global y concilio armoniosamente la vida laboral con la familiar. Volver a la oficina en Santiago sería un completo absurdo. Significaría, básicamente, trasladar un ordenador portátil ubicado en el salón de mi casa a una mesa en una oficina a 50 kilómetros de distancia para cada día tener que recorrer ese espacio con el objetivo de volver a abrir el mismo ordenador, realizar exactamente las mismas tareas y volver cerrarlo. ¿Algunos dirán, si pero y los compañeros, y las reuniones? Bueno, para eso tenemos una innumerable variedad de posibilidades para establecer reuniones al instante con personas ubicadas en cualquier parte del mundo, a través de plataformas como Zoom, Meet o Skype. Tenemos que meternos en la cabeza que Internet ha desubicado el trabajo. Para trabajar ya no se necesita estar físicamente en un lugar concreto. Se necesita estar conectado. Se necesita aprender a manejar con facilidad las herramientas de comunicación disponibles y sobre todo, se necesita cambiar la percepción del trabajo. Trabajar no es estar sentado, ocho horas, delante de una pantalla. Trabajar es comunicarse, originar ideas alternativas, crear, desarrollar, negociar, planificar, proponer, innovar y solucionar. ¿Quiere decir esto que hay que eliminar las reuniones físicamente presenciales? Por supuesto que no. Lo ideal sería establecer reuniones presenciales una vez a la semana o periódicamente cuando tengamos que realizar un debate sobre una propuesta ya redactada, consensuada o una negociación comercial, pero no debería ser la norma. Ir a la oficina debería estar desterrado por completo del vocabulario laboral porque ahora la oficina está en tu teléfono móvil y en los próximos años dispondremos de herramientas tecnológicas aún más potentes y con mayor calidad para trabajar con mayor precisión y comodidad.

Hay que pensar en objetivos y resultados, no en horas de oficina. Que más dará desde donde realizas una tarea. Lo importante es que esa tarea se realice. Trabajando con las nuevas tecnologías, ahorramos costes al empresario, costes al trabajador, mejoramos el bienestar de las personas que componen los equipos, empresas y administraciones contribuyendo además, con el cuidado del planeta. Todo lo demás es cuestión de responsabilidad y aplicar la regla CMC: Calma, Método y Concentración. Así, no solo seremos más productivos trabajando menos horas. Estaremos más motivados y obteniendo más tiempo de vida para leer, hacer deporte o pasear. Porque en última instancia, el trabajo debe ser algo que te haga feliz haciendo felices a los demás.

El trabajo como forma de felicidad
Comentarios