Opinión

Ucrania ha ganado la guerra

Rusia sabe que Europa esta dividida tras el Bréxit y el auge de partidos políticos euroescépticos. Los partidos de extrema derecha en Europa surgidos durante los últimos años quieren una vuelta al estado-nación y rechazan la construcción federal europea porque no quieren compartir soberanía

El principal argumento ruso para intervenir en Ucrania es asegurar la protección de la población que sufre el acoso militar del gobierno de Kiev tras el derrocamiento del presidente Yanukóvich en los territorios fronterizos de Dombás y Lugansk, un conflicto que según el gobierno de Moscú, ha sido silenciado desde 2014 por los medios de comunicación occidentales y se ha cobrado la vida de 14.000 personas. Falso. Si Rusia se hubiera preocupado por la situación de esta población habría convocado una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU invocando el derecho internacional y el derecho internacional humanitario para buscar el consenso entre los países y provocar un cese de la violencia a través incluso de una intervención armada humanitaria de protección internacional pero legitima. Una violencia que por otra parte, Rusia se ha encargado de alimentar a lo largo de los años y que ahora, en 2022, utiliza como pretexto legitimador para su invasión.

El segundo argumento que utiliza el gobierno Ruso es la posible anexión de Ucrania a la OTAN, con el consiguiente peligro para su seguridad. Putin afirma que si se instalan misiles de la OTAN en Ucrania podrían impactar en Moscú en 15 minutos. Falso. Estonia, Letonia y Lituania forman parte de la OTAN y también hacen frontera con Rusia. Hasta el día de hoy no ha sido un problema de seguridad para Moscú.

Otro de los motivos que se esgrimen es el gas como razón de la anexión de Ucrania a Rusia para controlar el suministro a toda Europa. Las importaciones de gas ruso a Europa suponen el 46% del total pero también importamos de Argelia, Noruega, Estados Unidos, Catar, Nigeria y otros países. Constituye una razón de peso a nivel geoestratégico pero no es un motivo principal para realizar una invasión armada, más cuando el nuevo gaseoducto, Alemania-Rusia, aseguraba el flujo directo entre la UE y la propia Rusia.

Eliminando todas estas principales falacias solo nos queda lo evidente. El nacionalismo Ruso, nostálgico del poderío de la URRS, quiere recuperar su capacidad geoestratégica utilizando su capacidad militar con la connivencia de China, superpotencia tecnológica mundial, con el objetivo de crear un mundo dominado por la región Euroasiática, que comenzaría en Kiev y llegaría hasta Shanghái. Para ello, Rusia, brazo armado del plan, atemoriza al mundo con una invasión sobre Ucrania, país que Moscú considera que no existe. Cabe recordar que en sus orígenes Kiev ya era una ciudad civilizada mientras Moscú era un pueblo.

En su última intervención televisada Vladimir Putin realizaba un análisis histórico sobre Rusia. Pedro I el Grande, Lenin, Stalin, Nikita Jrushchov, Gorbachov hasta llegar a su propia persona. Analiza los errores históricos cometidos por los anteriores líderes Rusos y se autoproclama como el gran reconquistador del Imperio Ruso. Un delirio propio de alguien que ha perdido completamente el norte en una noche delirante entre vodka y polka.

Rusia sabe que Europa esta dividida tras el Bréxit y el auge de partidos políticos euroescépticos. Los partidos de extrema derecha en Europa surgidos durante los últimos años quieren una vuelta al estado-nación y rechazan la construcción federal europea porque no quieren compartir soberanía. Estados Unidos está debilitada tras su última debacle en Afganistán y vive tiempos convulsos. La mayor democracia del mundo se está carcomiendo desde dentro con el auge precisamente del nacionalismo americano encarnado en la figura de Trump y cuya metástasis ha contagiado a todo el partido republicano llegando incluso a pretender tomar el congreso por la fuerza. Rusia, con este movimiento sobre Ucrania, quiere impulsar el nacionalismo americano para socavar USA desde dentro haciendo caer a Joe Biden.

El día 8 de Noviembre de 2022 hay elecciones al congreso de los EE UU y con toda probabilidad ganarán los republicanos. Pero Putin se ha equivocado. Su plan de invadir y conquistar Ucrania como en Crimea en 72 horas ha fracasado. No solo ha conseguido unir más a todos los Ucranianos como país, sino que ha conseguido que toda la comunidad internacional se una en torno a Ucrania. Rusia ha perdido todo su prestigio internacional y toda legitimidad. La percepción mundial sobre Putin se ha deteriorado tanto que actualmente está considerado como el mayor sátrapa del siglo XXI. Sus propios generales no le son leales. Le temen. Han detenido a miles de rusos por manifestarse y rechazar esta agresión sobre un país soberano.

Rusia podrá ganar batallas pero nunca ganará la guerra porque el pueblo Ucraniano y la comunidad internacional jamás legitimarán esta acción. Pero lo que mas repulsión genera son las mentiras repetidas en todos los foros internacionales y comunicados públicos tanto por parte de Putin como de sus propios ministros, especialmente el Ministro de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov. El Gobierno Ruso es un gobierno mentiroso que únicamente ha pretendido distraer y ganar tiempo para acometer una acción repulsiva de invasión a un país soberano aterrorizando a su población y sugiriendo algo inaceptable. Una amenaza a los países de la OTAN con represalias militares.

No podemos consentir que en pleno Siglo XXI surjan figuras de perfil autoritario y dictatorial. La solución no pasa por una confrontación armada de la OTAN con Rusia. Pasa por un golpe de Estado en Rusia con el objetivo de derrocar al gobierno autoritario de Vladimir Putin y restaurar la democracia. Rusia es un gran país que no se merece el gobierno que tiene. Hasta el momento Putin ha perdido la guerra. Podrá invadir Ucrania pero jamás la conquistará. Jamás gobernará Ucrania, ni tendrá la lealtad de su pueblo. Y lo que es peor. Ha conseguido convertir a su país en un paria internacional donde como siempre, pagarán sus acciones los propios ciudadanos rusos, sobre quienes recaerán en último término las sanciones políticas y económicas de la comunidad internacional.

El nacionalismo, la gran lacra del Siglo XX, que provocó dos Guerras Mundiales, vuelve con fuerza en el Siglo XXI. Esperemos que China, en su papel de observador, no siga el ejemplo Ruso con Taiwán. Lo peor que le puede pasar al mundo es un auge de nacionalismo en China. Rusia, por el momento, ha conseguido que un país pacifista como Alemania desde 1950, invierta cien mil millones de euros en rearmarse. Un cambio geopolítico de proporciones históricas que ha pasado desapercibido. Ucrania se ha ganado ya la simpatía y el apoyo de todo el planeta. Esa es la mayor victoria de Ucrania sobre Rusia.

Mas pronto que tarde, Ucrania será un país liberado y miembro de la Unión Europea, porque hoy, representa la resistencia al fascismo y la defensa de la democracia y la libertad frente a la dictadura.

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