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Las mujeres que opinan son mujeres

Diana López Varela, Carmela Silva, Miguel Anxo Fernández Lores y Susana Pedreira, este viernes en Pontevedra. DP
Diana López Varela, Carmela Silva, Miguel Anxo Fernández Lores y Susana Pedreira, este viernes en Pontevedra. DP

LA POSIBILIDAD de realizar en Pontevedra un encuentro de mujeres que opinan en medios de comunicación es una oportunidad doble. Por una parte, es la oportunidad de que la ciudad se postule a nivel nacional del lado de la igualdad y el feminismo en un terreno crucial en las relaciones político-ciudadanas como es la información y la opinión en medios y, por la otra, la coyuntura podría servir para que los señores que dirigen los medios de comunicación (en este caso el genérico masculino está más que justificado) se apliquen el cuento e intenten equilibrar el número de firmas femeninas con las que llevan el derecho innato de la pluma masculina. Aunque pluma poca, que ya sabemos que los artículos de opinión de los grandes columnistas de este país destilan más testosterona que media docena de sobacos bañados en AXE. Ya de paso, estaría bien que nos pagasen lo mismo que a ellos. 

A estas alturas todavía hay muchos que se preguntan por qué un congreso de mujeres que escriben opinión. Que si esto de separarnos no nos discrimina aún más, como en las escuelas que segregan por sexo. Dirán también que dejarlos fuera a ellos es capcioso y que por el bien del oficio deberíamos traer a los mejores, independientemente de su sexo. Resulta que hemos cogido a las mejores que se nos ocurrían y nos han salido todas mujeres. Una circunstancia como cualquier otra, si no fuese porque la lotería del espacio público acostumbra a caer siempre del lado masculino. El Congreso que se celebró a finales del año pasado en León para destacar a las mejores firmas nacionales podría ser la radiografía perfecta de eso que las feminazis llamamos el "privilegio masculino". El privilegio masculino es la barra libre de la visibilidad, el todo incluido del prestigio, eso que se tiene cuando uno puede vivir sin justificar por qué a sus reuniones sólo van amigotes y no son consideradas excluyentes.  Al fin y al cabo ellos representan lo universal, lo han creado a su imagen y semejanza.

Resulta que hemos cogido a las mejores que se nos ocurrían y nos han salido todas mujeres

Hay quien cree que escribir "como mujer" o "como mujeres" es un estilo y no una circunstancia. Por eso, se nos sigue asociando a páginas de complementos, de moda, dietética, maternidad y cotilleos. La circunstancia de ser mujeres nos quita relevancia, credibilidad y muchas oportunidades a la hora de hablar de temas "serios" en tertulias, debates y… páginas de opinión. Las mujeres que escriben de esos temas universales como política, economía, o justicia, han de andarse con pies de plomo para que la mínima grieta no dé gasolina al incendiario de turno que verá en la feminidad de la autora una tara indiscutible sobre la que cargar cualquier crítica al alcance de la imaginación. Porque sí, se nos juzga mucho más que a ellos y en unos términos que poco tienen que ver con lo periodístico y mucho con la misoginia.

Para mí, que soy más yo y mis circunstancias que el propio Ortega y Gasset, escribir con perspectiva de género es una obligación para todas las mujeres que tenemos el privilegio de ejercer la opinión en medios de comunicación. Las circunstancias que afectan a la mitad de la población por el hecho de ser mujeres (pobreza, violencia, conciliación, exclusión en la toma de decisiones e incluso salud) son lo suficientemente relevantes como para reclamar el interés de todos. Temas que de estar más presentes y mejor tratados en los medios de comunicación, harían de esta sociedad un lugar más justo e igualitario. 

El privilegio masculino es la barra libre de la visibilidad, el todo incluido del prestigio

Aunque el columnismo da brillo y esplendor, las mujeres que escribimos opinión somos sólo una pequeña parte del conjunto de todas las que trabajan en medios de comunicación. Más del 60 por ciento de las licenciadas en Periodismo somos mujeres y las redacciones están abarrotadas de periodistas que escriben las noticias, los reportajes y las entrevistas de las que nos nutrimos las que llenamos la página con el ego por delante. La organización de este foro quiere ser un espacio de reconocimiento y sororidad hacia todas las mujeres que ejercen el oficio del periodismo en condiciones de precariedad y crisis permanente. Son también las que escriben este periódico que tienen entre sus manos. Ojalá a María Boullosa, Belén López, Sara Vila, Águeda Piñeiro, Marina Abilleira, Chus Gómez, María Varela, Gemma Martínez, Carolina Neira, Melissa Gómez, Blanca Paz, Raquel Torres, Lucía D. Bóveda, Marta Balo, Alba Moledo, Aldara Paz, Sofía Lorenzo, Cristina Prieto y Gemma Bouzas nunca se les olvide la circunstancia de género.

Ha llegado el momento de hacernos visibles. Esta será una de las pocas veces en que a ellos les toque estar calentando banquillo. Ojalá el cambio de perspectiva les ayude a ver el campo entero. Que lo tenemos lleno de nabos. 
 

Las mujeres que opinan son mujeres
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