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Casado y Sánchez salvan la moción

El presidente del PP, Pablo Casado, salió bien parado de la moción de censura trampa contra Pedro Sánchez que le había preparado el dirigente de Vox, Santiago Abascal, se ha consolidado como el líder del primer partido de la oposición con la ruptura radical con el partido de ultraderecha pese a que, en un giro a lo lampedusiano, nada cambiará entre los dos partidos que se disputan la primogenitura de la derecha. El voto en contra de la moción de los diputados del PP abre un abismo con Vox, que ahora debe ser entendido y refrendado por los votantes conservadores, incluida la ‘perplejidad’ que ha causado esa decisión al líder de la ultraderecha, que no obstante mantendrá el apoyo al PP en aquellos lugares donde sus votos son necesarios para que mantenga el poder.

Y es aquí donde las consecuencias de la moción de censura terminarán por hacerse patentes. La separación entre los dos partidos de la derecha es insuficiente si no se concreta en una suerte de cordón sanitario contra la extrema derecha como ocurre en el resto de Europa. Pero Pablo Casado no recorrerá ese camino. Ha tenido la valentía de sellar un divorcio que mantiene la división en la derecha que le dificultará volver al inquilinato de La Moncloa. Pero no existe ninguna duda de que, si pueden, reproducirán los acuerdos de gobierno que mantienen ahora, pero con Vox sentado en los órganos de poder.

El rechazo a parecerse a Vox, manifestado por Pablo Casado, llega tarde, cuando desde el acceso de Sánchez al Gobierno ha corrido detrás de la agenda impuesta por la ultraderecha. Pero las intervenciones de Abascal, con toda la panoplia de argumentos extremistas e inquisitoriales se lo puso fácil. Habrá que esperar a ver cómo responde a la reacción de este partido que se revolverá después del revolcón que ha recibido ayer, con la moción menos apoyada de la cinco presentada hasta el momento.

Sabedor de que la moción de censura iba contra él, —Casado la ha considerado como un seguro de vida de Pedro Sánchez, que ha salido escasamente dañado— ha puesto pie en pared contra el intento de sorpasso de Vox —«no es el primero que lo intenta pero será el último»— y su triunfo es que puede volver a ocupar el centro derecha —a compartir con Ciudadanos— con una amplia ventaja. Desde el Gobierno se le lanzaban guiños para que vuelva al camino de la moderación, pese a que en su dura segunda intervención dirigida sobre todo contra el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, es una muestra de que no habrá ninguna tregua.

Ni tan siquiera ha recogido el guante de la oferta de Sánchez de ‘parar el reloj’ de la tramitación de la reforma de la ley para elegir a los miembros del CGPJ si se inicia la negociación. Para Casado este giro es consecuencia de su denuncia ante Europa del intento de acabar con la separación de poderes. Sería deseable que esos organismos que han estado tan pendientes de esa reforma retomen su posición del pasado 30 de septiembre y animen a los populares a cumplir la ley, dada la preocupación expresada por la falta de renovación del órgano de gobierno de los jueces. Casado ha ganado la moción de censura de forma directamente proporcional a cómo la ha perdido Abascal, aunque por el momento sus destinos continúan ligados por vasos comunicantes, y la mayoría de la investidura, con Sánchez a la cabeza, ha salido reforzada.

Casado y Sánchez salvan la moción
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