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La mentira y el ridículo

En psicología, el uso de la mentira para ocultar los efectos de la verdad, es particularmente notable para salvaguardar ante los demás una determinada imagen que pensamos que tienen de nosotros

DECÍA EL PRESIDENTE Tarradellas que “en política se puede hacer de todo, menos el ridículo”. Pensaba yo en ello al seguir las contradicciones versiones sobre el “encuentro” entre el presidente Biden y el doctor Sánchez. Mientras las fuentes más solventes arguyen que en la agenda del norteamericano no se anotaba reunión formal alguna con el presidente del Gobierno de España, la Moncloa fue ofreciendo, desde el anuncio previo, varias versiones sucesivas de lo habido y hablado.

Lo cierto es que las imágenes del breve paseo de ambos mandatarios, en tanto Biden calla y mira al frente, salvo al final, en tanto Sánchez parece decir algo. Según la propia versión que este último narró en la conferencia de prensa, en ese lapso de apenas unos pocos segundos, mantuvo un “diálogo” con Biden nada menos que la situación de Latinoamérica, el acuerdo de Defensa entre ambos países y la agenda progresista de Biden.

Y por si faltara algo, la ministra de Exteriores, la señora Laya, que por cierto nos contó una serie de aspectos de la tutela de España sobre el uso del espacio de control europeo en el aeropuerto de Gibraltar, sucesivamente desmentido por el premier de la colonia y su homólogo británico, sale al ruedo para confirmar la entrevista, que por lo visto fue otra, reservada, y no el paseo que vimos en televisión. La Casa Blanca aclaró que no hubo propiamente una reunión formal con Biden, sino que éste, saludó, entre otros, brevemente, a otros dirigentes, con los que mantuvo un breve intercambio de cortesía.

En psicología, el uso de la mentira para ocultar los efectos de la verdad, es particularmente notable para salvaguardar ante los demás una determinada imagen que pensamos que tienen de nosotros. En este caso, la principal razón para mentir es la vergüenza o intentar evitar el deterioro de la reputación y de la imagen. Precisamente, una de las cualidades excepcionales que los partidarios de Pedro Sánchez destacan en su personalidad es que no se siente concernido por sus palabras, sino por sus objetivos; o sea, que no tiene por qué existir concordancia entre lo que dice o anuncia y lo que hace. Los partidarios del presidente Sánchez ya inundan las redes sociales con muestras de apoyo a su líder. Recuerda lo que afirma Evelin Sullivan, en su “Ensayo sobre la mentira”, para referirse a lo que llama “tolerancia social” ante la mentira que se justifica, especialmente en política, frente a los riesgos de decir la verdad, arte que Sánchez y su equipo manejan con soltura.

La mentira y el ridículo
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