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Falangista: esa palabra

EL PASADO 11 de octubre en el debate que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados con motivo de la comparecencia del Presidente del Gobierno para informar de la situación política de Cataluña, el diputado Carlos Campuzano del Grupo Mixto perteneciente al PDeCAT, la antigua Convergencia, -un parlamentario que es un político profesional y se inició, hace ya muchos años, en las filas de las Juventudes de su partido que llegó a dirigir- quiso desacreditar al líder de Ciudadanos Albert Rivera y lo hizo refiriéndose a él y a su discurso en los siguientes términos que consigno como lo hace el Diario de Sesiones : “Señor Rivera, usted ha hecho una intervención propia de un [falangista] * . (Protestas.—Aplausos). Sí, de un [falangista] * . Ha hecho una intervención propia de aquellos que en 1939 entraron en Barcelona, y quiere liquidar el programa catalanista que se empezó a construir a principios del siglo XX, que es el programa que ha llevado a los mejores tiempos para nuestro país. Usted quiere devolvernos a los tiempos de Franco, sin lugar a dudas” .

Solicitada la palabra por el aludido en el tramite previsto en el Reglamento por tal motivo, dijo el Sr. Rivera:” Señora presidenta, pido la palabra por motivos obvios, por alusiones y por ofensa a este grupo que represento y a mi persona. Simplemente quería poner de manifiesto que aquí los únicos que han dado un golpe a la democracia son los señores de ese grupo parlamentario. Yo nací en el año 1979, soy un demócrata y me están quitando mis derechos estos señores que aquí cobran un sueldo y dinero público pagado por todos los españoles. Muchas gracias”.

Requerido por la Presidenta el Sr. Campuzano para que manifestara si en consecuencia quería dar respuesta y quitar del Diario de Sesiones las expresiones vertidas, este respondió: Señora presidenta, lo lamento mucho, pero entiendo que el discurso que ha realizado el señor Rivera ha sido en los términos que he definido: [falangista] * . Gracias.

A la vista de ello, la Presidenta resolvió en los siguientes términos: “Constará en el Diario de Sesiones y constará también la retirada, por parte de la Presidencia, de esa palabra que usted ha pronunciado”.

Sin duda la Presidenta del Congreso en virtud de las atribuciones de la Presidencia en la dirección y mantenimiento del orden de los debates, podía acordar la retirada de la “palabra” que por cierto no mencionó en ningún momento. No obstante, debió motivar su decisión, razonarla, y así habríamos sabido si estimaba, parece que sí, que la “palabra” constituía una ofensa al Sr. Rivera o a su grupo, más allá de la confusa protesta de éste. Nos quedamos sin saberlo, pues en esta y en otras ocasiones Dña. Ana Pastor ha revelado alguna carencia de recursos dialectico-reglamentarios que hace reparar en la conveniencia tantas veces soslayada, de que el miembro de la Cámara elegido para la Presidencia, a ser posible, sea alguien con formación jurídica. Dicho lo anterior, ni quiero dejar de poner de manifiesto el desempeño muy correcto de la Presidencia por parte de la misma, y también la estima personal que le tengo.

El calificativo de “falangista” endosado por el Sr. Campuzano a la intervención del Sr. Rivera me ha sorprendido, puede que porque mi fecha de nacimiento ha determinado que haya vivido valoraciones antitéticas de la palabra “falangista”.

Sin que lo suscriba, no me he detenido a meditarlo suficientemente para pronunciarme, pero con ánimo ilustrativo, tomo del libro “Falangistas: todas las caras de la Falange” del que son autores el periodista y durante algún tiempo el mismo falangista militante, Gustavo Morales y el historiador y docente Luis E. Togores escritor próximo también acaso al ideario falangista, su apreciación acerca de que “la mayoría de los afiliados a Falange “no eran de izquierdas ni de derechas. Eran católicos, que es lo que les une a la derecha; y a la vez tienen una conciencia social que los vincula a la izquierda. Y fue ese punto de la Falange el que aprovechó el régimen durante sus cuarenta años de existencia….. En verdad, los falangistas inspiraron en los años cincuenta y sesenta parte del ideario social del Régimen de Franco como la Seguridad Social, el seguro por enfermedad, las viviendas sociales y el subsidio de invalidez”. Sin embargo, he de decir que el texto que reproduzco coincide bastante con lo que he escuchado durante mucho tiempo a bastante gente al referirse a muchas personas falangistas militantes, lo fueran por convicción o por motivos de oportunidad a lo largo del periodo político del franquismo, y durante bastante tiempo después. La connotación de falangista no fue pues siempre negativa, ni ciertamente lo es con carácter general.

Normalmente el improperio más habitual, el que se utiliza para vituperar a las personas de extrema derecha y también cuando conviene a los conservadores, por muy moderados que sean, es el de fascista. Fue pues una aportación que hizo el Sr. Campuzano al arsenal de las descalificaciones. Y políticamente, creo que poco más, también hay que subrayarlo.

La empanada que en síntesis amasó en su discurso el diputado del PDdCAT, pues este careció de orden, rigor político, y fundamento consistente a mi juicio, y fue una manifestación más, poco brillante, del discurso militante de los que profesan con obsesión el credo independentista, no sé por qué razones tuvo como objeto en la réplica, un intento de descalificar la intervención del líder de Ciudadanos dedicándole una valoración que puso de relieve un manejo torpe de la ironía. Y poco más. Por cierto, no me consta que en Barcelona entraran el 26 de enero de 1939 significadamente falangistas, salvo que identifiquemos franquista y falangista, que hasta para un nacionalista es mucho confundir. Lo apunto por el aquel de la exactitud de los datos.

En fin. El ideario falangista tiene mucho que ver con la idea de orden, podríamos decir que esa idea es una de las que definió a la Falange. Y Ciudadanos y el Sr. Rivera a la vista de sus intervenciones, textos y actitudes tiende a situarse en una posición de orden. Acaso en ese sentido y metafóricamente, miren Uds. por donde, Carles Campuzano hasta acertó en alguna medida y Albert Rivera tuvo oportunidad de devolverle el golpe intentado, recurriendo a una ironía de las que quedan en los anales  de los debates.

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