Opinión

No se enteran

NO PUEDEN con él y están de los nervios. Ni Margarita Robles que ¡vaya por Dios! Ni el señor Pablo Iglesias, ni don Albert Rivera, le hicieron el otro día en el Congreso de los Diputados, ni un solo rasguño. Ni uno. Pesados y reiterativos, no lograron nada de nada, salvo algún bostezo del respetable televisivo que contempla como una institución tan importante como el Congreso, se utiliza, descaradamente, para tratar de desgastar la figura del presidente Rajoy.

Un Rajoy que tiene más conchas que un galápago y que, sin duda, parece disfrutar en estos lances parlamentarios con unos contrincantes que no dan, claramente, la talla. Como la jueza en excedencia y diputada socialista independiente, doña Margarita Robles que, en vez de poner en aprietos a Rajoy, dedicó su intervención a defenderse a sí misma de aquel turbio asunto de Lasa y Zabala y olvidando el caso Gürtel, que era, sin duda, el asunto que allí se ventilaba. Cayó en la trampa del presidente. Y a don Pablo Iglesias se lo merendó, Rajoy, como a un petisú acompañado de un café con leche desnatada de aquellos que tomaban las señoritas de Mendoza en su palacete de la avenida de Santa María. ¿Cómo va a hablar de financiación ilegal y a dar lecciones de ética política un señor cuyo partido se financia con dinero de Irán y Venezuela, dos reconocidas dictaduras?

Nuestra clase política deja mucho que desear y su nivel está bajo mínimos. Cuando se va a un debate se debe de ir muy bien preparado. Y, sobre todo, si se trata de poner en aprietos a un parlamentario temible como es Mariano Rajoy, que te deja en ridículo a la mas mínima oportunidad.

Rajoy, esta curtido y mucho en la complejísima política gallega, en donde tuvo excelentes maestros y muy duras experiencias de las que salió siempre airoso. El presidente viene de vuelta y sus rivales, aun no se han enterado. ¿Que pretendían Robles, Rivera e Iglesias con semejante comparecencia?

¿Qué ha ganado la oposición con la sesión parlamentaria, absolutamente, inquisitorial, en la que obligaron a comparecer al presidente en el mes de agosto y en una sesión extraordinaria? Nada. Nada de nada. El señor Rajoy seguirá igual. No le han hecho ni un rasguño y no perderá más votos que los que perdió por hacer frente a la crisis con firmeza y seriedad.

Tengo escrito alguna vez que Mariano Rajoy está acostumbrado a jugar partidos muy duros. Y para ello hay que ser muy solvente y estar muy preparado. Se lo recordó en un debate televisivo a sus contrincantes. Gobernar es muy serio y aquí hay que venir aprendido, les dijo sonriendo. Al presidente no le han hecho daño político alguno. Es más, le brindaron la oportunidad de recordarle a la oposición, una vez más, que tiene la obligación de seguir gobernando después de ganar las tres últimas elecciones, tres, al no haber una mayoría alternativa a su gobierno.

En, fin, que una vez más se les marcho vivo y coleando y, seguramente, reforzada su figura política ante el electorado español. Ya lo dijo el separatista catalán 'Juan Tarda', cuando le preguntaron los chicos de la prensa que le había parecido el debate: "Salimos todos cabreados y Rajoy fumándose un puro". Pues eso.

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