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Las inflexiones del alma

DESCREO DE aquellos docentes que no conciben poner ejemplos pertenecientes a áreas ajenas, que no se apartan del guión ni tan siquiera cuando los estudiantes les plantean dudas vitales… Yo sufrí, en el instituto y en la carrera, a profesores de tan bajo perfil: dogmáticos, mediocres, enemigos de la creatividad. Aunque seamos especialistas en un ámbito, el conocimiento sólo puede entenderse desde una perspectiva integral; todas las disciplinas están conectadas de algún modo, lo mismo que la vegetación y la luz. De acuerdo con Borges, el maestro no enseña cosas, sino «una manera de tratar con las cosas». No debería extrañarnos, verbigracia, que los docentes de Física más solventes recomienden a sus alumnos leer poesía, pues este género favorece enormemente la capacidad de asociar ideas o conceptos, toda vez que en él abundan las metáforas de tipología ‘creativa’ y ‘cotidiana’.  

El semestre pasado, en mis clases de Expresión Oral y Corporal que dicté en la boliviana Universidad Privada del Valle, dentro de la licenciatura de Comunicación y Medios Digitales, sazoné la teoría y la práctica con múltiples ejemplos musicales. Les mostré incluso vídeos de los pájaros más melodiosos. Escuchando al mirlo o al petirrojo, entendieron mejor en qué consiste una inflexión —la elevación o atenuación que se hace con la voz, quebrándola o pasando de un tono a otro— y, lo más importante, disfrutaron aprendiendo, con los ojos llenos de asombro. A los chicos de Univalle les quedó claro que las inflexiones son tan naturales como el mirar; se emplean más allá de la oratoria, la interpretación o la comunicación radiofónica y televisiva, siempre según el estado de ánimo o intención del sujeto. Me produjo mucha ternura esta frase que una sensitiva muchacha escribió en el examen final: «Cuando canta, el ave mirlo utiliza inflexiones». Sólo le faltó añadir: «…y renace de sus cenizas».

Sam Cooke, Curtis Mayfield, Aretha Franklin, James Brown… También el ‘soul’ (género musical nacido del alma de la comunidad afroamericana) resultó decisivo en la formación de mis estudiantes, y no sólo para apreciar el poder de las inflexiones. Cuando les descubrí este estilo plagado de palmas, chasquidos, movimientos espontáneos, celebraciones amorosas y reivindicaciones civiles (‘A Change Is Gonna Come’, ‘Respect’, ‘Move On Up’), los muchachos dieron valor al cuerpo como mecanismo para subrayar las palabras y hacer más inteligibles, por ende, los mensajes. También se convencieron de que ciertas dosis de improvisación otorgan frescura expresiva a un discurso ensayado concienzudamente, sea del tipo que sea. Y, en fin, a más de uno le agradó saber que sus artistas más admirados —Michael Jackson, Michael Bublé…— llevan ‘soul’ en las venas. Me olvidé de comentarles que hasta ‘(You Drive Me) Crazy’, uno de los éxitos de Britney Spears, presenta armonías y ritmos de raíz afroamericana.

Las inflexiones del alma
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