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Calle Génova, nº 13

Visita guiada a la mudanza del centroderecha español. Se vende sede vacía, se compra futuro

El 13 que da número a la sede central del PP en la calle Génova de Madrid muestra a las claras el gafe que persigue a los populares desde el lado oscuro del pasado. La ubicación del centroderecha español hace escapismo de lo malo hacia los arrabales del futuro sin tener en cuenta la presunción de inocencia del ladrillo y anticipando condena doméstica a la cara de hormigón armado de Bárcenas que acecha en los tribunales. Del anuncio de cambio de sede hecho por Pablo Casado tras el batacazo popular catalán cabe sacar la conclusión de que el PP también se apunta al márketing redondo. A los populares les ha funcionado este remate improvisado a bote pronto hecho ante la atenta y exigente mirada de los barones del PP el pasado martes en Génova 13.

Pero esa sede, ahora sentenciada, en tanto los tribunales deletrean el abecedario negro de las obras pretéritas, también representa una historia brillante de servicio a España y sana alternancia democrática.

Esa mudanza simbólica no debe ni puede significar el derribo y enterramiento de la mejor gestión económica en el pasado reciente de España ni los logros de progreso y libertades de los presidentes Aznar y Rajoy. Del mismo modo, tampoco Filesa, los Ere o los Gal pueden tapar el impulso a la España democrática de Felipe González, si bien cuesta encontrar prolongación en el zapaterismo.

La sede del PP se ubica en pleno centro de Madrid, trazando un espacio de influencia política y judicial entre la Castellana y las sedes de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo. La sede del PSOE , sita en la calle Ferraz 70, tiene sus balcones políticos orientados hacia el parque de Rosales, con vistas a la Casa de Campo y lindando con el Madrid de los Austrias, el Palacio Real y la catedral de la Almudena. Entre el 13 de Génova y el 70 de Ferraz hay un amplio abanico numérico de corrupción que va de los Ere a la Gürtel. Sean 25 millones de guerteleo en Suiza o 680 del eregate, sean unos cientos de miles de euros por H o por B en obras o el caso Filesa por financiación ilegal, lo cierto es que toda corrupción política es vergonzante desde un solo euro y debe ser condenada en los tribunales.

La cosa es que, pese a las diferencias en las cantidades, pese a las diferencias morales entre financiación, putas o coca, todo ello penaliza más a la derecha que a la izquierda, seguramente por razones de escrúpulos y propaganda mediática.

GÉNOVA 13El PSOE no ha trasladado su sede, aunque las paredes oyen y susurraron los secretos más inconfesables. El PP opta por vender para adaptar la casa familiar a los nuevos tiempos de menos subvenciones y más tormenta judicial. Son decisiones políticas que, más allá de acertar o no, difícilmente influyen en el electorado porque no marcan liderazgos ni programas. Las alternativas de gobierno no se construyen bajo la alargada sombra de la sede, sino sobre la identidad y significado de unas siglas que a menudo se identifican con su lugar de ubicación. A Sánchez no le ha hecho falta cambiar de sede, porque lo que queda del PSOE no es socialismo, sino sanchismo. Casado opta por el traslado, pero ello no significa cambiar los principios y valores del centroderecha reformista que representan las siglas del PP como alternativa viable.

Conviene no olvidar que tanto Génova 13 como Ferraz 70 han contribuido a la historia reciente de España de forma más positiva que negativa. Si preguntamos a los españoles por las sedes de otros partidos, es muy probable que la gran mayoría no sepa ubicar la dirección de Vox, Podemos o Cs. Pero las sedes del PP y PSOE sí están en el mapa emocional, porque forman parte del patrimonio político español pese a que determinados personajes hayan ensuciado sus pasillos y despachos en la era del bipartidismo. Son coordenadas de Estado como Moncloa o Zarzuela, que han dado a los españoles 40 años de bienestar democrático.

Por eso a muchos votantes del centroderecha les duele el cambio de sede del PP, si bien lo importante —dicen en Génova13— es que el electorado devuelva la confianza del voto mutante y se unifique frente al PSOE , Podemos y sus socios separatistas y batasunos.

El sueño de Casado es edificar una nueva alternativa de futuro sin ser rehén del pasado, pero eso no será posible si no va acompañado de un discurso creíble levantado sobre los cimientos democráticos de un centro derecha que aglutine e ilusione al electorado descontento con la izquierda social-comunista. Las sedes que importan son las de las ideas y la gestión eficaz, que como estamos viendo en esta pandemia mantienen a España en los peores datos del mundo. Las sedes que importan son las de la armonía y la honorabilidad; las del diálogo, la tolerancia y la resolución de los verdaderos problemas de los ciudadanos. Las sedes que importan son las del entendimiento constructivo, las de la victoria sobre el virus, el paro y las colas del hambre. Da igual que sea Génova13 o Ferraz 70 si al final es la calle por la que pasean libremente todos los españoles en igualdad. 
 

De Monedero a billetero

A Monedero ya le llaman billetero en las tertulias de radio. La sorna se ceba con este profesor del montón metido a intelectual, traje que le viene grande por mucho que imite en su estrellato de fama el tono pausado de sabio emergente que exhibe su líder, Pablo Iglesias, quien se dedica a alentar la violencia callejera y la mordaza mediática. Sus facturas de domingo le han costado a Monedero la imputación en el caso Neurona por malversación en la financiación de Podemos, un partido emergente que también hizo obras dudosas en su sede y bajo sospecha por estar imputado y por los deslices de la mayoría de sus dirigentes. También para Podemos vale la presunción de inocencia, aunque sus líderes no se la concedan a sus rivales. Pero esta formación tan reciente bate récords de desconfianza por enarbolar falsamente la bandera de la transparencia. A eso se le llama, además de demagogia, doble moral. Un mal que cae en el engaño social porque en el fondo es mentir a los ciudadanos.

 

El rap del rapero

Pablo has él canta entre rejas, el rap de condena que le da las lentejas./ Mutó de rapero protesta a preso de fugaz fama, enalteciendo el terrorismo e injuriando al rey que no ama./ Hasél no es víctima de la libertad de expresión, sino culpable de largo historial delictivo que le llevó a prisión./ Tuiteó el rapero espuma de odio en caracteres, pensando que sale gratis tanta falsedad entre laureles./ Y hasta el extremismo radical le acompañó en su detención, generando violencia antisistema como quien quema la constitución./ Sus alabanzas a Eta y a los Grapo, no le convierten en el rapero más popular y guapo./ Y sus ataques a las fuerzas de seguridad,/ le han pasado factura de enorme gravedad./ Si Pablo Hasél compone entre barrotes/ otro rap incendiario para sus amigotes,/ el rock de la cárcel retumbará en la celda,/ mientras el coro afín legisla para semejante selva./ El rap del rapero ya no suena en las listas de éxitos,/ por mucho que rime versos contra el emérito. 

 

Calle Génova, nº 13
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