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Cat-independencia y convivencia-Iceta

Ensayo corto sobre los conceptos de independencia y convivencia. Palabras mal utilizadas inducen a fake news

Además de no incluir a Cataluña en sus 110 medidas programáticas y de desmentir el proindependentismo de Iceta, el presidente Sánchez lo está telegrafiando regularmente desde su moción con los separatistas. Hace un par de semanas, antes de envolverse en las banderas de España y de Europa, Sánchez afirmó sin pestañear que el problema de Cataluña no es la independencia, sino la convivencia. Y eso es algo tan inexacto como imprudente y temerario, pues induce al error engañoso de la sociedad; sobre todo induce al error de los incondicionales que se creen y quedan con la primera parte de la frase presidencial, que para eso está dicha de esa manera tan fake. Para empezar Sánchez y sus asesores transforman hábilmente independentismo en independencia, que son palabras distintas con significados diferentes en el contexto actual aunque a su vez se tocan.

¿Está diciendo acaso Sánchez que la convivencia no se ha deteriorado por culpa del intento de independencia? ¿Piensa Sánchez de verdad que la independencia no es el problema más grave del presente de España que ha derivado en un súper juicio por rebelión, sedición y malversación debido a un golpe de Estado sostenido no armado pero violento que perseguía y persigue la ruptura de España con incumplimiento sistemático de la Constitución? ¿Pretende Sánchez hacer creer al electorado que el separatismo unilateral catalano-fóbico no ha ocasionado un desafío al Estado sino únicamente un problema de convivencia? ¿Lo dice porque al ser presidente gracias a los votos separatistas, algo que no se puede descartar que se repita tras el 28-A, lanza un mensaje conciliador a quienes hacen apología ilegal del separatismo golpista por si hicieran falta en la suma de futuros pactos? 

Decir que el problema de Cataluña no es la independencia para a continuación desviar la atención sobre la falta de convivencia es digno de los manuales políticos del delirante marxismo de Groucho que pretende establecer una mentira a costa de una medio verdad. Si, en efecto señor Presidente, el problema es la falta de convivencia, pero debida a la independencia y deteriorada por el independentismo. Si, desde luego, el problema es la independencia que da lugar a la ruptura de la convivencia.

Luego si A + B = C, siendo C el desafío golpista separatista, ni A ni B se pueden desvincular, pues ambas son necesarias para diagnosticar el problema, en este caso el resultado de la operación. Luego A (independencia o mejor dicho independentismo) si es el problema, tanto o más que B (convivencia), pues esta última es causada por la primera. Por tanto, dejar caer en precampaña electoral que la independencia no es el problema… aunque después se añada que el problema es la convivencia derivada de A es faltar a la verdad completa a sabiendas de que en el propio enunciado la frase se cuela una gran mentira, esto es, que la independencia no es el problema. 

Con ello solo se consigue blanquear al independentismo por necesidad manifiesta, no recocer el problema y mentir al ciudadano, pues si no fuera por el desafío de la independencia habría convivencia. 

Este es un ejemplo electoral perfecto que demuestra cómo algunos políticos pueden distorsionar la verdad con la perversión del lenguaje hasta caer en la tentación del populismo. Si ha sido un lapsus es comprensible porque el mejor escribano hace borrones. Pero si es premeditado se puede entender que estamos ante un grave menosprecio a la inteligencia de los españoles a costa de la manipulación de las frases y las palabras con intención más partidista que ético-política. El problema sí es la independencia, pero no como concepto político y libertad de pensamiento, sino como incumplimiento reiterado de la legalidad para lograrla a través de una inconstitucional e imposible ilusión de república de Cataluña. 

Ese es el gran problema al que nos enfrentamos el 28-A, pues si lo reducimos a un simple déficit de convivencia sin comprender que hay causa-efecto estamos facilitando la operación rupturista que pretende liquidar el sistema de nuestra democracia, aunque sea a 10 años vista como reveló Iceta en confesión del espíritu de Pedralbes. 

En la medida de lo posible, y más si tienes el honor y la responsabilidad de ejercer como presidente del Gobierno, los políticos deben cumplir con su obligación de no contribuir con sus obras y discursos a la confusión, intencionada o no, de la sociedad. Es más bien al contrario, pues de lo que se trata es de resolver los problemas y no de incrementarlos. El independentismo no está prohibido ni es delito en tanto en cuanto se ejerce dentro de las reglas del juego democrático y del Estado de Derecho. Si eso es lo que pretendía decir Sánchez, se disculpa el patinazo. Pero cuando se quiere imponer con claro perjuicio de la convivencia y de usurpación de la Ley, se convierte en un problema y un grave delito que ahora se juzga en el Supremo. Otra cosa es la altura intelectual, ética y moral de quienes se deben al servicio público. En ese caso, toda censura es poca en el reproche de la apología política del partidismo y la ignorancia.

Nuevas vidas, parte I

Dicen por ahí que Rivera tiene éxito con las mujeres tanto personal como políticamente. De hecho, en su primer asalto al Congreso se rodeó de féminas talentosas que además atesoraban una buena imagen atractiva para los medios. Ahora, con Inés Arrimadas vuelve a repetir la jugada del llamado casting femenino, aunque también masculino (verbigracia Marcos Coca-Cola de Quintos) algo a lo que no son ajenos los demás partidos. Sin embargo, la comidilla es esa relación que según determinada prensa mantiene Malú con Rivera. Fuentes oficiosas dicen que han alquilado una chalet a medias en La Finca, zona vip del norte de Madrid donde viven el famoseo y lo más rico del deporte. En Cs temen que eso sea utilizado en su contra como el chalet de Galapagar de la familia Iglesias Montero. Pero Rivera piensa que no tiene por qué esconderse pues él nunca hizo el falso discurso de la casta y los ricos. Por si acaso Rivera ha desmentido la compra de la casa. Y otro con nueva vida, pero por culpa del sanchismo es José Blanco. El otro día cogía el Ave a Toledo y después a Bruselas en uno de sus últimos viajes como eurodiputado.

Nuevas vidas, parte II

Tras transformarse en Unidas Podemos al rebufo feminista del 8-M, el regreso de Pablo Iglesias ha estado planificado de principio a fin. Cuentan los mentideros que además de garantizarse la presencia en televisiones afines, utilizó el ataque contra los directivos de Atresmedia y Mediaset cuando a continuación de su mitin de reaparición iba a ser entrevistado en La Sexta, cadena habitual del podemismo propiedad de Planeta, y en Telecinco, del derechista Berlusconi. La autocrítica calculada de lo que Iglesias llama vergüenza ajena por sus disputas internas tele-radia un discurso radical de pura demagogia que lleva al líder a utilizar incluso a sus hijos. Dice que no hubiera podido pagar sanidad privada tras el parto de Irene Montero y carga contra los banqueros tras acogerse a la hipoteca de un chalet de un un millón de euros. Hasta le han montado una de espionaje con Villarejo, dice algún afín a Errejón. ¿Qué porcentaje de electorado se creerá a Iglesias tras su regreso en esta nueva vida de un Podemos en horas bajas?

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