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La era de la coleta

Política de telerrealidad fabulada sobre foto fija de un engaño. La libertad derrota a la revolución antifascista
Pablo Iglesias, con la coleta cortada y su libro. EFE
Pablo Iglesias, con la coleta cortada y su libro. EFE

El tiempo demuestra que la política y la economía son ciclos periódicos, como las revoluciones. Su duración va de 4 a 10 años, verdad demostrada en el calendario de la realidad y la duración de las legislaturas. Diez años ha cabalgado Iglesias a lomos del 15-M hasta que le han descabalgado. La era de la coleta lucha contra la muerte asistida porque se prolonga en las melenas al viento de Irene, Yolanda y Belarra. Pero Pablo Iglesias certificó estar hasta el moño y se la cortó, la coleta, en otra de sus performances políticas de calculada propaganda caudillista. Coincidiendo con la década de aquel marchito impulso indignado que muchos ven ahora como un engaño masivo, Iglesias lanzó su foto aseada tras un tóxico pasado a los leones oscuros de internet y la codicia de los noticiarios. España no se detuvo en el giro obsesivo de la Moncloa alrededor de Madrid por la difusión de la supuesta bondad pijo-intelectual del profesor de políticas en retrato cayetano.

La Tierra siguió su curso alrededor del sol y de sí misma sin colapsar ni acelerar el ritmo pasional del pulso democrático. Y tanto Iglesias como Sánchez están en la adoración a su ilustrísima persona ignorando el repudio popular que causan su pésima gestión y sus políticas de soberbia, confrontación y desprecio a las urnas y la libertad de voto. Practicada la eutanasia fingida al insensato atrevimiento de una coalición antisistema, la libertad con la que Ayuso ha ganado Madrid se ha convertido en libertinaje del berberecho a los ojos de los patrones cafeteros del régimen. El mal perder del socialcomunismo del guapo bueno y el feo malo nos aflora personajes para grandes tardes de gloria como la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, y la antítesis de exteriores y diplomacia, González Laya.

Sintiéndose huérfanas del moño y la coleta, ambas se lanzaron sobre el PP, Ayuso y Almeida con esa radicalidad marca de la casa en la que se asienta la sonada derrota de la izquierda. Una derrota, vacuna a vacuna, de la que Sánchez no se da por enterado e Iglesias trata de disimular posando sin coleta y con el libro irreverente Me cago en Godard que ni mira ni lee en asombroso parecido con el dictador comunista Stalin en tiempos de juventud. En otra simulación más de cálculo político y mediático, Iglesias prescinde de coleta para renacer en la televisión, que es la forma de entender la gobernanza pública tanto de él como de Sánchez. En realidad, ambos son esclavos de sus aló televisivos, sus pecados y sus egos, por lo que pagarán muy caras las frivolidades en tiempos de pandemia, muerte y sufrimiento colectivo, como usar el decreto para colar de forma indebida a Iglesias y Redondo en el CNI según el Tribunal Constitucional.

Ni Pablo es Sansón, ni ninguna de sus musas son Dalila. Con ayuda del magnate separatista San Jaume, tratará de no perder su fuerza ni esa inspiración feminista que el caso Dina y la vejación de Mariló Montero demostraron ser machismo sin tapujos. Tanto ha bebido el cántaro de sus musas, que como Dalilas ofendidas han terminado por confesar que el secreto de la fuerza de Sansón Iglesias era puro postureo.

Coleta o moño, Iglesias ha renunciado a la imagen de sus orígenes vallecanos para adentrarse en la verdadera telerrealidad del rechazo social. Puro amarillismo político de casta y coste para España que ha atacado sin desmayo los pilares constitucionales del Estado de Derecho. Desde la Corona a la libertad de prensa, desde la separación de poderes a las cloacas de sus matones de escrache, el histórico Partido Socialista de la alternancia ha sucumbido a las malas artes de la coleta postiza por pura ambición de poder.

La era de la coleta y la moción también es copropiedad de Pedro Sánchez, que se ha servido de esta ficticia revolución que resucitó a Franco para auparse y mantenerse con lo peor de cada casa (separatismo delictivo y herencia batasuna etarra) en el trono de la Moncloa. Cómo será el infierno, que hasta el rey Felipe VI entonó un revelador "Madrid ha sido una liberación" ante el envolvimiento del sanchismo vigente que en tiempos pasados fue mejor, cuando era fiel al socialismo obrero español. La era de la coleta y la moción está en peligro de extinción, pero no se ha acabado porque Pablo, Pablito, Pablete se haga una fotito con la que seguir engordando el personaje. Estamos ante otra manifestación de puertas giratorias, según la cual se volverá a dejar coleta cuando la audiencia televisiva se canse de su sálvame las barbas y tenga que volver al ruedo interpretativo de la política indignada. Lo mismo que Iglesias se fabricó su salvoconducto personal para salir de la política con su actuación de mesías salvador de las garras del fascismo, terminará por regresar a su vocación de objetor de la plena democracia y agitador guerracivilista en nombre de la libertad libertina.

La era de la coleta y la moción mantiene adormilada la pesadilla del terror Frankenstein en el colchón de la Moncloa. Pero fiel a su naturaleza dóberman despertará de forma agresiva para defender el reinado emérito de Sánchez.

El dúo de las González 


La ministra González Laya ha tenido la osadía de culpar a Ayuso del veto turístico de Reino Unido a España ignorando que en la lista de prohibición británica figuran Francia, Alemania, Italia, Irlanda y Grecia. Negligente vulneración de la verdad diplomática a la que está obligada una ministra de Exteriores. Su otra mitad del dúo Las Grecas-González, la delegada del Gobierno en Madrid se deslizó por la pendiente del improperio pimpinella, como ella misma reconoció, en una alucinante rueda de prensa conjunta con el alcalde Almeida. Mercedes González, que debe aspirar a ser líder del nuevo PSOE madrileño, llegó a decirle en Cibeles al edil popular: "Defenderé al Gobierno cada vez que le deis una patada". Mal estilo al que Almeida contestó: "Yo no voy a defender a mi partido, defenderé a los madrileños". Las González actuaron el mismo día que Sánchez le dijo a Casado que se le "está poniendo cara de Rivera" y este le replicó al presidente: Y a ti "cara de Zapatero". 

Real Casa de la Corona 


La Agencia Tributaria ha abierto una inspección al Rey emérito. Le pide datos bancarios y patrimoniales para verificar sus dos regularizaciones fiscales voluntarias. Por el momento, según fuentes bien informadas, Don Juan Carlos «no tiene prisa por volver a España» hasta que se aclare su situación con Hacienda y "todo esté en orden y al día". En la Casa Real se muestran de acuerdo con este planteamiento. Y en el entorno del emérito ya esperaban esta iniciativa de la Fiscalía tras el 4-M. En la Zarzuela se ven ahora más tranquilos y optimistas "sin Iglesias en el Gobierno", pero son conscientes de que ha sido Pedro Sánchez quien le llevó al Ejecutivo y quien permitió los ataques reiterados a la Corona. Moncloa se hizo recientemente una foto con Felipe VI a costa del Plan de Recuperación pregonado por Sánchez desde hace meses. Pero en la conversación con el presidente y vicepresidentas en la Zarzuela, el Rey acalló con un sentido "Madrid ha sido una liberación" todo el ruido tabernario alrededor de la victoria del centroderecha, la derrota electoral de la izquierda y la gestión covid.

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