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La mesa, la luz y la vacuna

Fotografía sobre la ofensiva gubernamental y la preservación del poder. Ya salen en la foto los que se mueven
Pedro Sánchez y Aragonés. EFE
Pedro Sánchez y Pere Aragonés se saludan a las puertas del Palau de la Generalitat, en Barcelona. EFE

LA GRAN NOTICIA política de la semana es la mesa de diálogo que Pedro Sánchez ha concedido indirectamente al independentismo ilegal condenado por el Supremo e indultado por su Gobierno. Porque, aunque el santo se ha vestido de reunión entre gobiernos central y autonómico, la Moncloa cedió con ello al chantaje de ERC para apoyar los presupuestos y mantener a la coalición PSOE-Podemos en el poder a cambio de dar rango de Estado a Cataluña, de igual a igual, ante la España de la que forma parte dentro de nuestra configuración autonómica constitucional. Esa era y es una de las grandes reivindicaciones que subyace en el desafío del procés, consustancial a la petición de referéndum y amnistía que transgrede el espíritu literal de la Carta Magna. En consecuencia, si nuestra democracia debe garantizar la igualdad entre regiones y españoles, la pregunta es clara: ¿Por qué Sánchez no monta la misma reunión con las demás comunidades autónomas? Porque esta fue la segunda cumbre de Estado con Cataluña tras la de Torra y Junts, ahora excluidos del cónclave.

La gran noticia económica de la semana es que el recibo de la luz no para de subir pese al rejonazo gubernamental a las eléctricas que nos pasará factura en abril de 2022 porque, de una u otra manera, lo pagaremos los consumidores. Ahí está la trampa del anuncio de Sánchez para atajar los sucesivos récords en el recibo de la luz, pues ese atraco al bolsillo de los españoles complica su márketing de escudo social y su imagen de Robin Hood de los pobres. Ambas noticias llevan implícito un juicio ético y moral resultante de lo político y relativo a la gestión pública que de ambos asuntos hace el Gobierno de todos.

En el apartado de poco ética y moral debemos catalogar la tercera gran noticia de la semana. El presidente Sánchez la definió como ejemplo de "patriotismo y fraternidad". Me refiero a esa memorable frase atribuyéndose el mérito de la vacunación en España que han llevado a cabo las comunidades autónomas suministrando dosis compradas por la Unión Europea con los impuestos de los ciudadanos. Y dijo textualmente Sánchez sin inmutarse: "Aquí hemos vacunado a todo el mundo, y no hemos preguntado su origen, ni su creencia ni lo que votaban". Como el asunto es muy serio, porque en el fondo estamos hablando de 140.000 muertos por covid en España, cifra real que el Gobierno no reconoce y que reduce a 84.000, conviene no hacer muchas bromas con esto. Sin embargo, resulta más sano reír que llorar ante una aseveración de esta catadura que dicha en la taberna de la esquina es atrevida, pero dicha por el presidente del Gobierno en televisión causa solemne sonrojo.

A lo que se ve, Sánchez anda confundido y entregado a los temas recurrentes de república napoleónica muy de revolución francesa tipo "libertad, igualdad y fraternidad". Cuando Sánchez, como enfermero de la vacunación, dice que no se ha preguntado el origen del vacunado o vacunada lleva implícito ese mensaje de igualdad que no respeta con su mesa excluyente y a la carta de cesión al chantaje del separatismo catalán por mucho que se quiera disfrazar con ropaje de mesa de diálogo o negociación. Cuando Sánchez, como doctor vacuna, dice que no se ha preguntado por la creencia, se puede interpretar como la generosa prueba de la libertad de culto garantizada en nuestra Constitución. Y cuando Sánchez, como estadista de la vacunación, dice que tampoco se ha preguntado a quien votan los vacunados, se supone que es un regalo de fraternidad ideológica, una explosión de concordia que no se respeta con las leyes de desmemoria que tratan de enmendar la modélica Transición española.

Pedro Sánchez ha redondeado su semana política con esta exhibición de benevolente y fingida indulgencia al tratar a todos los españoles por igual, no como con la mesa de supuesto diálogo, donde hay un evidente precedente de desigualdad. Cuando el doctor vacuna ha pinchado con su jeringuilla de demagogia a los españoles ha tenido el detalle de no preguntar si votas al PSOE, PP, Vox, Podemos, ERC o Ciudadanos, lo cual demuestra el grado de excelencia de nuestra democracia pese a esos devaneos bolivarianos que tanto nos caracterizan en la España de la coalición.

Agradecemos semejante transversalidad en la vacunación y reconocemos lo afortunados que somos al contar con un ser humano tan limpio de mente y tan excepcional en la Moncloa. Cuando Pedro Sánchez muestra con esta transparencia su concepción subliminal de la democracia podemos pensar que le ha traicionado el subconsciente. Lo cual, como apuntaba, no sé si es para reír o llorar, pero sí para preocuparse.

Con la tercera dosis propongo que se vacune primero a todos los indultados del procés y a Tezanos, después a los votantes del separatismo y finalmente a quienes votan al PSOE, Podemos, PNV y Bildu. Y del mismo modo, someto a la consideración del mesías de la vacunación, señor Sánchez, si se debe vacunar a los votantes del PP, VOX y Ciudadanos de entre 40 y 45 años, dado que Casado, Abascal y Arrimadas están en esa franja de edad. Queda claro que los jefes de las eléctricas se quedan sin vacuna.

La jugada de la bandera

en LA CUMBRE DE SÁNCHEZ, Aragonés y cía tuvo una escena que no pasó desapercibida y que habla a las claras del significado de humillación que para el Gobierno español supuso semejante concesión de Estado a Estado. Fue el momento en el que, tras la comparecencia de Sánchez, y en el mismo escenario del Palau, un funcionario de la Generalitat llega por sorpresa mientras se prueban los micrófonos y retira con disimulo descarado la bandera española dejando para la comparecencia de Aragonés únicamente la señera. Al menos no colocaron la estelada, aunque el fondo secretista de la reunión hace pensar que lo que representa (desafío y referéndum inconstitucional) estuvo presente en la reunión. Al mismo tiempo, la foto de Sánchez inclinándose ante la bandera catalana le persigue por internet con esta frase de un verdadero estadista como fue Winston Churchill: "El que se humilla para evitar la guerra, tendrá humillación y tendrá también la guerra". Realmente resulta demoledora esta reflexión ante la mesa de las cesiones secretas con la que Sánchez y Aragonés se sostienen mutuamente en Palacio.

Retales de gobernanza

EL CIS de Tezanos da una ventaja de nueve puntos al PSOE sobre el PP y apuntala la coalición con Podemos, pese a la subida de la luz y en contra de todos los sondeos. Y lo más sorprendente es que otorga la mejor puntuación a Yolanda Díaz, que sube el salario mínimo apenas 15 euros sin el consenso de los empresarios ni la vicepresidenta económica. España es el segundo país del mundo donde más ha crecido la deuda junto a Grecia: 250 billones de euros en el segundo trimestre. La Audiencia Nacional salva a Marlaska al dar por bueno el cese de Pérez de los Cobos, pero si hay recurso, el Supremo tendrá la última palabra. Algunos ven corporativismo con el compañero exjuez. El pollo Carvajal, exjefe de inteligencia chavista, consigue paralizar su extradición a Estados Unidos y amenaza con tirar de la manta. Dicen que si habla más de un político español tendría problemas serios y apela que colaboró con el CNI. Las eléctricas están que trinan porque Sánchez las ha señalado y eso les ha costado 7.500 millones en bolsa. En abril pagaremos la factura. Y vil humillación de las víctimas de Eta con el homenaje al etarra Parot.

La mesa, la luz y la vacuna
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