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Paseo por la gloria y la infamia

Pedro Sánchez junto a Joe Biden. EFE
Pedro Sánchez junto a Joe Biden. EFE

COMO aquellos actores olvidados que pasean su mito por Hollywood Boulevard, Pedro Sánchez ya tiene su estrella de la fama (o la infamia) en el pasillo de la cumbre de la Otan. De ahí a la gloria planetaria, que dijo Pajín, le separaban apenas 30 segundos de nada. Cual meritorio opositor a la inmortalidad galáctica, Pedro se armó de valor y procedió al posado cuasi robado de su fotografía, como el de Ramos con su Florentino o bestia negra. El presidente se hizo la foto de la Otan tras la foto ‘facha’ de Colón y antes de la foto ‘demócrata’ de los indultos con el preso golpista Junqueras. Y allí estaban las cámaras de la posteridad para dejar constancia de la hazaña: un paseo por las nubes para no dejar mal a los relatores de la cumbre bilateral inexistente. La diferencia que hay entre una reunión bilateral y un paseíllo de 30 segundos es la misma que existe entre el humo y la realidad, entre lo gaseoso y la verdad, entre el troleo gubernamental y la irrelevancia diplomática de España en el concierto internacional.

Frustrados por la sequía goleadora de España en el debut de la Eurocopa, los medios afines narraron la jugada con la emoción pasional de Héctor del Mar, aquel locutor radiofónico que convertía el fútbol en un acontecimiento histórico. Diría sí: "Atención, señoras y señores, acaba de terminar la foto de la cumbre de la Alianza. En el marcador, cero a cero. Cuidado, peligro en el área española: parece que nuestro mejor elemento se dispone al marcaje de la estrella internacional, Joe Biden. ¡Qué pundonor, qué exhibición física, qué visión de la jugada! Pedro ‘Tiburón’ Sánchez se pega a su presa. Ruge el estadio mediático en pleno partido amañado de los indultos. Hasta Garamendi parece un forofo. Si, Biden intenta fajarse, y le coloca la mano en la espalda en un gesto deportivo que roza la falta. El árbitro no pita y en la repetición oficial de la propaganda se describe como gesto cariñoso. El veterano centrocampista estadounidense ve un pasillo por el que sacar el balón jugado. Y sí, señores, el fútbol es así...Biden corre la banda, pero Sánchez le hace un pressing lapa a lo Camacho que el sanchismo glorifica en sus emisoras político-mediáticas. Merecedoras del VAR, las cámaras no pierden detalle y Sánchez no suelta la pelota. ¡Qué virtuosismo!": No para de hablar, lo que en el argot futbolero se conocce como chupón. La grada enloquece, el tiempo se para, son 30 segundos de persecución y monólogo de Sánchez que se hacen eternos para Biden. Sí señor, nuestro Sánchez ha nacido para ser aclamado en la nada, para mostrarse como un crack del cuento, de la invención; para ser el apuntador en el teatro de los sueños. Veremos qué dice el acta del colegiado, porque nuestro marcador al hombre le susurra al oído. ¿Qué le está diciendo, señores? Seguro que es un gran discurso contra el imperialismo.

Pero no, amigos y amigas hinchas: la jugada termina en nada, en la irrelevancia, en el surrealismo más absoluto, con Biden intacto y nuestro Pedrooo corriendo en soledad a la rueda de prensa tras marrar otro gol a los aficionados que no sube al marcador "por fuera de juego".

Las crónicas cuentan que nuestro Sánchez superstar tardó más de dos minutos en explicar la genialidad de sus 30 segundos de gloria. El partidazo se resumió con un clamoroso ridículo de la política exterior española. En tan poco tiempo se habló de mucho porque, como Ronaldo, nuestro galáctico es capaz de batir récords con tal de seguir siendo el titular de la Moncloa. El As y el Marca cuentan que no fue un partido bilateral, sino un "breve encuentro/paseo". Pero pese a todo, la arenga de Sánchez dio para hablar de Latinoamérica, los acuerdos militares con EE.UU. (sin bases fuera) y la admirada agenda progresista made in Usa que el sanchismo añora para España.

Y lo que es mejor, la masajista de exteriores, González Laya, explicó en tiempo de descuento al día siguiente del partidazo más breve de la Historia, que Biden y Sánchez tuvieron antes un encuentro del que no hay constancia gráfica ni mención en las agendas de la Casa Blanca ni la Moncloa. Lástima del cronómetro y del mal arbitraje, porque de haber sido la reunión bilateral anunciada a bombo y platillo por Redondo, hubiera dado tiempo a abordar el conflicto fronterizo con Marruecos, los indultos cambalache con el separatismo ilegal, los rescates de compañías bolivarianas ‘Plus y ultras’, la marcha de la coalición con el populismo comunista y el oscurantismo del reparto de los fondos de rescate que conllevan unos recortes que no conocemos y 8000 millones menos.

El ‘breve encuentro’ de horas con Delcy y sus maletas en Barajas se tornó en una gran cumbre bilateral de 30 segundos en los pasillos de la sede de la Otan. Aleluya, a este paso queda claro que volvemos a ser campeones del mundo... en propaganda. Pero todo parece indicar que Pedro ‘Tiburón’ Sánchez será devorado por sus mentiras. Las encuestas marcan, como el Supremo, el rechazo mayoritario a los indultos y a la gestión covid del Gobierno. Y, sobre todo, señalan que no hay juego limpio, y que al galáctico del indulto le han pitado falta por lo que puede ser expulsado en el próximo partido electoral.

Paseo por la gloria y la infamia
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