Opinión

La Gestión de Feijóo en Galicia (I)

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, presentó el pasado día 29 su renuncia como titular de la Xunta tras poco más de 13 años en el cargo, para pasar a centrarse en sus labores como líder de los conservadores a nivel nacional. Acudió al Parlamento gallego, para entregar al presidente de la Cámara, Miguel Santalices, su renuncia por escrito iniciándose el proceso para su sucesión. Sin embargo, su marcha de Galicia deja una larga lista de polémicas surgidas bajo su mandato.

Conocida la renuncia del todavía presidente en funciones, hice un recorrido por la hemeroteca para conocer un poco más su labor al frente de la Xunta durante su mandato. Recordar que ya estuvo en la oposición entre 2006 y 2009 cuando gobernaba la coalición PSdeG y el BNG. También entonces practicó el método que ahora empieza a desplegar contra el Ejecutivo de Sánchez: retórica pactista pero realidad obstruccionista. Lo recuerda Pérez Touriño en su libro de memorias. "El PP mostró una considerable dureza y agresividad en su forma de hacer oposición". Quintana va más allá y aventura una hipótesis sobre el nuevo líder del PP. "Habrá buenas palabras y después múltiples variantes para echarle la culpa a los demás". 

Aquel Feijóo de hace 16 años asumió el mando del PP gallego empujado por Génova. Le habían hecho el trabajo sucio: defenestrar a Pepe Cuiña, su principal rival interno para suceder a Fraga. Su áurea de técnico y gestor, que sigue cultivando pese a que "los datos no acaban de avalarlo". La hemeroteca recoge su presunta disposición al acuerdo con el Gobierno de Touriño. Llegó a pedir pactos sobre financiación autonómica, reforma del voto emigrante, ejecución del tren de alta velocidad o en la justicia. Nada se materializó. Tampoco las ofertas que salieron de la izquierda y que sí alcanzaron la mesa de negociación. Hasta que Feijóo mandó parar.

La reforma del Estatuto de Autonomía era uno de los debates políticos.. Socialistas y nacionalistas gallegos entendían que la tercera de las nacionalidades históricas reconocidas en la constitución del 78 no podía quedar atrás. El Parlamento autonómico constituyó una ponencia y los trabajos avanzaron. Fue sobre esa base que en enero de 2007 los tres líderes -Touriño, Feijóo y Quintana- se reunieron para solventar las últimas diferencias, referidas al estatuto del gallego, la definición de la comunidad y la financiación.. Pero el barco encalló en las piedras y allí quedó.

Feijóo, que había ejercido varios cargos políticos en el área sanitaria, cuando fue elegido presidente de la Xunta, desechó el proyecto que tenía el bipartito sobre un nuevo hospital en Vigo, que estimaba en 500 millones de euros la construcción de la estructura, cambiándolo por otro que elaboró su gobierno que elevó el coste total a 1.400 millones. Pero este tema habrá que dejarlo para un próximo comentario porque la gestión del Servicio Galego de Saúde (SERGAS). Deja mucho que desear, está entre los primeros sistemas privatizados de España, que son por este orden los siguientes; Andalucía, Madrid, Cataluña, Baleares y Galicia. Fin de la cita.

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