Opinión

De nuevo la lengua

Son pocos los electores que leen los programas de los partidos, unos textos farragosos escritos para consumo interno, para estudio y crítica de los partidos contrarios y para análisis de politólogos y comentaristas políticos. Pues en los programas está la información completa del conjunto de medidas que los ganadores piensan implantar al llegar al poder.  

También es verdad que en algunos programas hay una ‘letra pequeña’ con propuestas que los candidatos ocultan o no explican a la opinión pública porque esas propuestas o medidas no son populares, no solo no cautivan a la mayoría de los electores, es que producen rechazo. 

Ocurre en Galicia con los planes de los nacionalistas que, emulando a vascos y catalanes, llevan en el programa la independencia, la república gallega, el modelo navarro para echar a la Guardia Civil… y, de nuevo, el monolingüismo en la enseñanza. Si este partido llega al poder su primera medida será "a derogación inmediata do decreto do plurilingüismo de 2010 en la enseñanza no universitaria’"y propone "aprobar unha nova Lei de Normalización Lingüística para recoñecer o galego como a lingua vehicular no ensino. Elaborar un modelo de inmersión lingüística para conseguir a plena normalización e un ensino totalmente en galego".

Es decir, implantarán el modelo del aparheid lingüístico como en Cataluña y los alumnos se verán privados del derecho a la enseñanza del castellano, la segunda lengua más hablada del mundo que nuestros escolares, que son los dirigentes de la sociedad del mañana, necesitarán conocer para su desarrollo y crecimiento personal y profesional.

Es una obviedad recordar que los gallegos somos privilegiados por comunicarnos en dos idiomas, por tanto somos más ricos que los pueblos monolingües y esa riqueza diferencial se mantiene defendiendo y cultivando las dos lenguas. ¿En qué proporción? En la necesaria para que podamos expresar y transmitir en ambas lenguas nuestra cultura en el más amplio significado de este término, desde nuestros pensamientos, conocimientos y actividades hasta nuestra forma de ser y actuar. También es otra obviedad decir que ninguna lengua se impone o erradica por la fuerza, de hecho cuarenta años de dictadura no acabaron con el gallego. 

¿Es necesario ‘resucitar’ ahora como problema el modelo lingüístico en Galicia? Quizá no es políticamente correcto decirlo pero en esta sociedad plural y tolerante ninguna de las dos lenguas corre peligro. Y nada justifica que una sea relegada y otra impuesta por decreto en un país en el que la gente se entiende hablando. En gallego y en castellano.

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