Opinión

La educación fuera de campaña

En España hay 17 modelos educativos, otras tantas pruebas de selectividad, 17 relatos de nuestra historia…; la lectura y comprensión de los niños empeoró siete puntos desde 2016; el porcentaje de alumnos que repiten curso se ha disparado; la OCDE acaba de hacer un duro diagnóstico del sistema educativo español… Son algunos titulares de prensa de los últimos días que reflejan las deficiencias de la educación.

Los problemas derivan en gran medida de las sucesivas leyes, cada Gobierno trae la suya que siempre empeora la anterior. Como la Ley Celaá que acabó con la cultura del trabajo, del esfuerzo y del mérito y atenta contra la igualdad de oportunidades.

A pesar de estas y otras deficiencias del sistema educativo, los partidos se refieren a la educación en sus programas electorales con generalidades y algunas medidas que nada aportan al proceso de enseñanza y aprendizaje.

Tampoco se dijo nada concreto en la campaña sobre la adecuación de los programas educativos a las necesidades de una sociedad en permanente cambio en el ámbito económico, social, industrial, empresarial o laboral. Ni siquiera los dos candidatos con posibilidades de gobernar hicieron referencia concreta a la educación en el debate cara a cara, ni a la posibilidad de consensuar una ley educativa que garantice la formación de nuestros escolares.

Quizá no saben que la educación determina el presente y futuro del país porque educar es preparar hoy a niños y jóvenes para que sepan mañana dar respuesta a las exigencias que plantea la vida política, económica, laboral, empresarial y social que cambia a velocidad vertiginosa. El consultor Reg Revans acuñó la conocida ley aplicable a empresas y personas para evitar su obsolescencia: "Toda organización que quiera sobrevivir tiene que aprender con la misma rapidez con que cambia el entorno".

Y en el entorno las palabras clave son digitalización, automatización, robotización, inteligencia artificial… que protagonizan la mayor revolución tecnológica y socioeconómica que vive la sociedad desde la primera revolución industrial. Ahí, acompañando el presente y capacitando para ese futuro, que será más complejo, tiene que estar la educación.

Si España pierde ese tren, como perdió la Ilustración y se retrasó en la industrialización, dice el pedagogo José A. Marina, nos convertimos en el bar de copas de Europa. Lamentablemente, a los políticos les interesa más reafirmar sus posiciones ideológicas y personales que resolver el problema de la educación. Esa es la primera explicación de que no hayan firmado el pacto educativo.

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