Opinión

Indultado a sabiendas

En vísperas de las elecciones de 2011, un humorista ponía en boca de Rubalcaba estas palabras: "Bueno, hay peores cosas en la vida que perder las elecciones. ¡Es peor ganarlas!". El político cántabro conocía el desastre económico que dejaba Zapatero con España quebrada, que fue el origen de los recortes brutales que tuvo que aplicar Rajoy para evitar el rescate del país.

Ahora no estamos tan mal pero, diga lo que diga el oficialismo, la economía española tiene desequilibrios preocupantes. La renta se aleja de Europa; la deuda de la Seguridad Social es enorme y la sostenibilidad de las pensiones incierta; la deuda pública es de supera el billón y medio y con los intereses subiendo; se creó empleo, pero el paro duplica la media de la OCDE y de la Unión Europea, sin contar la cifra de los fijos discontinuos; el paro juvenil está en el 27% y la precariedad existe, tener trabajo no significa llegar a fin de mes.

El déficit público está lejos del objetivo; el BCE deja de dopar a la economía y están a punto de llegar nuevas reglas de la disciplina fiscal. Dicen que la inflación está bajo control, pero la cesta de la compra está descontrolada y los Fondos Europeos están siendo gestionados con total opacidad y mucho retraso.

Pero visto el resultado de las urnas, los electores “convalidaron” esta política económica que tiene tantas debilidades. Y convalidaron los indultos, la reforma del Código Penal, la ley del sí es sí que rebajó la penas y llevó a la calle a agresores sexuales, lo mismo que los pactos con Bildu y los independentistas que quieren dinamitar al Estado.

También convalidaron las mentiras, la colonización de las instituciones, los ataques a la Justicia, a empresarios y a la prensa, los nombramientos de gestores para empresas públicas, muchos de ellos sin el perfil profesional para estar al frente de esas compañías.

Pero esta gestión del gobierno fue indultada a sabiendas con una dulce derrota del PSOE que podría alumbrar otro gobierno más radicalizado, integrado por los 15 partidos de Sumar, más Esquerra, Bildu y PNV que ya anunciaron mayores exigencias para la investidura. ¿Cederá Sánchez a esas peticiones que no encajan en la Constitución?

Tendrá difícil gestionar esta situación política, que no puede desviarse de la Carta Magna. Tampoco será fácil que aplique recortes para volver a la disciplina fiscal quien hizo del gasto público su bandera.

Con este panorama y tal como está el país, Rubalcaba volvería a decir "es peor ganar las elecciones". Porque asusta levantar la economía y regenerar la democracia, tan degradada.

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