Opinión

Más amenazas para Galicia

En el proceso de industrialización que está proyectado, Galicia puede ganarlo todo pero también puede perderlo todo. En los últimos días ha perdido el corredor del hidrógeno verde Guitiriz-Zamora, fondos europeos para cinco proyectos industriales y la fábrica de llantas de Dicastel, filial del gigante chino Citic, que se va a Portugal con 180 millones de inversión y unos 600 puestos de trabajo.

Ahora aparece otra amenaza: inversiones multimillonarias para una pléyade de proyectos industriales de empresas que encajan en la nueva economía están en peligro por el retraso en la recepción de los fondos europeos.

La verdad es que la gestión y el reparto de los fondos Next Generation es de una opacidad indignante. Pasaron más de dos años desde que España recibe ingentes cantidades de dinero destinados a la recuperación económica pospandemia y esos recursos no acaban de llegar a Galicia por un enredo burocrático paralizante y por la falta de un apoyo decidido del Gobierno central que es el administrador único de un reparto que no es justo con esta tierra.

Con este panorama, proyectos industriales muy estudiados por los inversores están en peligro. Ocurre con la multinacional papelera Altri, 800 millones de inversión en Palas de Rei, 2.500 empleos; Stellantis Vigo espera fondos para una inversión de más de 600 millones; el grupo chino Sentury Tyre, 522 millones y 750 empleos; la danesa Maerks, que iba a invertir 900 millones en Punta Langosteira y ya dio prioridad a un proyecto gemelo en Huelva. En la misma situación de espera están más proyectos impulsados por compañías como Reganosa, Ence, Saltec, Foresa e Iberdrola, Zendal…, así hasta 11 iniciativas empresariales. Si se pierden estos planes industriales, Galicia habrá perdido una oportunidad histórica, única.

El delegado del Gobierno anuncia un carrusel de buenas noticias para Galicia y anticipa el desembarco de ministros antes de las elecciones. Que no vengan con quintales de demagogia a prometer lo que ofrecieron antes de las municipales y generales y no cumplieron. Recuérdeles, señor Blanco, la situación de los proyectos empresariales citados, además de la inacabada alta velocidad y las deficiencias de la red ferroviaria, el estado deplorable de la A-6 (y sus viaductos) y la A-52, la ley del litoral recurrida en agravio comparativo con el País Vasco, el corredor del Atlántico… y más deberes pendientes con Galicia.

Dígales que dejen de colonizarnos defendiendo sus intereses partidarios que nunca coinciden con los intereses de esta Galicia. Que ya no se deja engañar.

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