Opinión

Navarra sin Guardia Civil

El presidente reniega ahora públicamente de Bildu, empeñado en descolgarlo de su acción de gobierno. Pero gracias a su apoyo puntual —casi permanente— sacó adelante importantes proyectos legislativos y varias medidas.

Entre los acuerdos con Bildu destacan dos concretados en cesiones del Gobierno con fuerte carga política. El primero fue la Ley de Memoria Democrática que este partido prolongó hasta 1983 para incluir a las víctimas de los GAL. El segundo acuerdo y cesión fue la salida de la Guardia Civil de Tráfico de las carreteras navarras donde se les gritaba "alde hemendik", ¡Fuera de aquí! Recuerden el apaleamiento de una pareja en Alsasua.

Allí en Navarra la Guardia Civil prestó grandes servicios. Como el rescate en 2016 de un grupo atrapado en Beruete por el temporal en el invierno de 2016. Habían pasado un día de asueto en una sidrería de esta localidad y cuando decidieron volver a casa las carreteras estaban bloqueadas por la nieve. Entonces llamaron al servicio de emergencias del Gobierno y a la Policía Foral y les recomendaron que pidieran ayuda a la Guardia Civil porque "el rescate será más rápido". Así lo hicieron y una dotación de la Benemérita los rescató y devolvió a Pamplona con gran profesionalidad. 

Hay que recordar que varios de los excursionistas fueran miembros de Eta que habían pedido la expulsión de la Guardia Civil de Euskadi y Navarra y aplaudían los atentados que causaron decenas de muertos del benemérito cuerpo. 

Desde el sábado la Guardia Civil ya no patrulla las carreteras navarras y en ese recorrido que el presidente Sánchez está haciendo por los medios de comunicación no escuché que le preguntaran si la expulsión de los agentes de tráfico es debida a problemas en la circulación, a que multaban en exceso y sin justificación o a que incumplían con su obligación de proteger derechos, libertades y garantizar la seguridad ciudadana. Tampoco nadie recordó al presidente que Eta mató a 210 guardias civiles. 

La única explicación de esta expulsión de la Guardia Civil, con todo lo que implica para ellos y sus familias de desarraigo de las ciudades y pueblos donde "tenían toda su vida", es estrictamente política: ceder a los dictados y exigencias de Bildu a cambio de sus votos en el Congreso para que, dice un internauta, "con esos votos manchados de sangre Sánchez pudiera seguir en la Moncloa".

En marzo, cuando se produjo esta cesión, dijo la presidenta navarra María Chivite: "Es un gran día para el fortalecimiento de nuestro autogobierno al conseguir una reivindicación histórica". No tardarán en echarlos en falta.

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