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Pánico en Londres

EL ÚLTIMO atentado de Londres -ocho minutos de pánico- vuelve a demostrar la vulnerabilidad de Europa, que se enfrenta a una guerra nueva protagonizada por jóvenes fanáticos criados en las libertades que ofrecen los regímenes que con tanto odio pretenden destruir. Es el choque del fascismo religioso -predicado en escuelas y mezquitas por imanes que no condenan estos atentados- que quiere acabar con nuestro modo de organizar la convivencia y vivir en democracia y libertad.

Cuando ocurren estos hechos se vuelve a escuchar el discurso "más medidas y control policiales, menos tolerancia con el radicalismo musulmán, elevar las penas a los detenidos...". Y también se apela al socorrido "hay que actuar en origen", que significa establecer alianzas para impulsar la educación y el desarrollo de los países árabes -aunque los últimos terroristas viven en Europa- y marcar con ellos líneas rojas contra el terror que no se deben traspasar.

No va a ser fácil acabar con esta guerra que libran personajes malvados, organizados o en solitario, dispuestos a inmolarse para matar

Esta alianza acabaría con la barbarie, pero parafraseando a Don Quijote, topa con la iglesia de un cúmulo de intereses de los países occidentales: el petróleo y los petrodólares; la división entre chiíes y suníes, las dos ramas del Islam que encarnan Irán y Arabia con los que se alinean las naciones por intereses geopolíticos y estratégicos; el floreciente comercio de armas que alimenta la guerra de Siria y enciende conflictos en otras latitudes... Hace pocos días Trump firmó suculentos contratos con Arabia, entre ellos 110.000 millones en venta de armas que probablemente el reino saudí entregará al Estado islámico que financia.

Quiero decir que Occidente hace alianzas a conveniencia. ¿Acertó al derrocar a Sadam y Gadafi sin un plan para mantener funcionando los estados de Irak y Libia? Conocidas las posiciones de las grandes potencias, ¿alguien piensa que tienen algún interés en acabar con la guerra de Siria? En cuanto al Estado islámico, ejemplo siniestro de terror, ¿algún organismo internacional o algún país habló en serio de cortarle el grifo del dinero que obtiene por la venta del petróleo que controla y el suministro de armas?

No va a ser fácil acabar con esta esta guerra que libran personajes malvados, organizados o en solitario, dispuestos a inmolarse para matar. Acabar con tanto terror es cuestión de tiempo y, sobre todo, de voluntad política, pero algunas actuaciones de Occidente transmiten el mensaje que pone una vela a Dios y otra al diablo. Y la lucha contra el terrorismo también exige coherencia.

Pánico en Londres
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