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La política como refugio

Rubalcaba y Rajoy tenían la cabeza bien amueblada y ejercieron el noble oficio de la política, no como refugio para subsistir

DEBO TENER la certeza de que cada responsable de un departamento cuenta con la capacidad para gestionarlo. No se puede poner la Hacienda Pública, el dinero de los españoles, en manos de alguien que no ha gestionado jamás un presupuesto...". Así justificó Pedro Sánchez el rechazo a que miembros de Podemos se sentaran en el Consejo de Ministros.

Razonamiento impecable. Sería irresponsable encomendar la gestión de asuntos públicos a quienes en los últimos años dieron el salto a la política sin formación, sin trayectoria profesional, sin cotización a la seguridad social, sin haber administrado siquiera el presupuesto de una comunidad de vecinos...

Pero en este grupo están, además de los de Podemos a los que se refería el candidato, el propio Sánchez, Casado, Lastra y una larga lista de políticos, también del Parlamento gallego. Como están varios políticos "sin experiencia gerencial" que el mismo Sánchez, en contradicción con su discurso, nombró para dirigir a miles de trabajadores y administrar millones de euros en empresas públicas. Repasen los nombres y el curriculum de los designados.

El hecho cierto es que son muchos los que llegaron a la política con el único aval de sus conmilitones de los viejos y nuevos partidos –en esto son iguales– sin contrastar su perfil personal y formativo para conocer su capacidad para dirigir equipos, planificar y fijar objetivos, evaluar resultados y administrar presupuestos.

Hoy la política es su vida, el empleo soñado que les da estatus y privilegios, buen sueldo y seguridad ante el futuro. Por eso se aferran al cargo mostrando lealtad incondicional a sus jefes para mantener los sillones, no tienen otras expectativas laborales.

Es preciso decir también que el problema de los "políticos profesionales" no es exclusivo de España, aunque aquí sean muchos y muy mediocres. El escritor francés Jean d'Dormesson acuñó el término L'ineptocracie para designar "el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir...".

Nada que ver con la pléyade de profesionales acreditados que en la Transición y años después se dedicaron un tiempo a la política y cuando la abandonaron volvieron a sus puestos de trabajo. Los últimos representantes son Rubalcaba y Rajoy que tenían la cabeza bien amueblada y ejercieron el noble oficio de la política, no como refugio para subsistir, sino con vocación de servicio público. Es lo que hoy se echa de menos.

La política como refugio