Opinión

Semana laboral de tres días

La semana laboral de 37,5 horas, promesa estrella del pacto PSOE-Sumar, parece que se implantará gradualmente en los dos próximos años si cuenta con el apoyo de la mayoría parlamentaria que apoyó la investidura. Varios analistas estiman que costará 7.800 millones, 130.000 empleos y un aumento insostenible de los costes laborales. Por eso, también parece que PNV y Junts no apoyarán la reducción del tiempo de trabajo. 

Pero si la iniciativa se aprueba, que se den prisa porque los cambios que traen las tecnologías son de una rapidez excepcional y si el Gobierno se duerme puede cumplirse antes la profecía de Bill Gates.

Sostiene el cofundador de Microsoft que la inteligencia artificial (IA) permitirá reducir la semana laboral a tres días en un futuro próximo. Las máquinas pasarán a ocuparse de muchas tareas rutinarias, dice, y «liberarán mano de obra que podrá dedicarse de manera más gratificante al ocio, al descanso o bien a realizar otras actividades agradables…». Son beneficios directos de la IA. 

Pero detrás de la semana laboral de tres días de Bill Gates está la destrucción de empleos por la IA que expertos fijan en unos 300 millones. Un estudio de la OCDE calcula que el 9% de los empleos europeos están en riesgo de automatización, cifra que sube al 10% en el caso de España y aquí en Galicia en donde, según una encuesta de la fundación Cotec, más de la mitad de los gallegos temen perder sus trabajos por la IA.

Claro que al amparo de las tecnologías aparecerán —están apareciendo— otros empleos que serán distintos y desempeñarán personas que adquieran los conocimientos necesarios para los nuevos trabajos, como ocurrió en revoluciones tecnológicas anteriores.

Pero la reflexión de Gates va más allá de la reducción de la semana laboral. «El propósito de la vida, dice, no es solo trabajar y una sociedad en la que solo trabajemos tres días a la semana es más gratificante». En esto coincide con el objetivo de las 37,5 horas del pacto PSOE-Sumar: mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

Sí parece claro que ese ‘beneficio laboral’, modelo Gates de 3 días laborables o modelo pacto de gobierno de 37,5 horas, llegará. Por eso, el presidente Sánchez y la vicepresidenta Díaz deberían ocuparse de dos asuntos: impulsar planes de formación que actualicen a los trabajadores para asumir los empleos en un mercado laboral cambiante y, en segundo lugar, han de impulsar también un plan estratégico para dar con formas de descanso y ocio ‘activos’ para disfrute de los trabajadores en la nueva sociedad que se introduce en nuestras vidas. 

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