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Ni unos ni otros. Y lo sabes

"Al final, las obras quedan las gentes se van / Otras que vienen las continuarán / La vida sigue igual", cantaba mi admirado Julio Iglesias ya allá por 1969.

Se me viene esta canción a la cabeza a cuenta de las obras del tan llevado, y nunca traído, AVE a Galicia que por enésima vez vuelven a estar de actualidad.

Vaya por delante que nunca he entendido ni aceptado semejante denominación. ¿Cómo que "AVE a Galicia"? ¿Hay acaso AVE a Levante, AVE a Andalucía o AVE a Cataluña? No, claro que no. Lo que hay es el AVE a Valencia, a Sevilla o a Barcelona. Entonces, ¿por qué no nos dejamos de eufemismos malintencionados y llamamos también a éste como realmente hay que llamarle, AVE a A Coruña?

En su día ya fui llamado a capítulo por el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, por manifestarme públicamente a este respecto y defender los intereses de Pontevedra. Decía entonces, y lo mantengo ahora, que si el AVE entra en Galicia por el sur, lo lógico sería que su trazado discurriese también por el sur, uniendo por este orden natural Ourense, Vigo, Pontevedra, Santiago y A Coruña.

Pero no fue así, ni lo será. Debido a intereses que nunca se han querido hacer públicos, el AVE ha dejado al margen de su recorrido a la primera ciudad de Galicia, a la capital de su provincia y a la principal zona turística de la comunidad autónoma, obligando a las futuras generaciones de pontevedreses a tener que hacer un estúpido y a todas luces innecesario desplazamiento hacia el norte para enlazar con la alta velocidad y emprender de nuevo camino en dirección sur. Brillante, muy brillante.

Se vuelve estos días a hablar de los plazos de la llegada del AVE a nuestras tierras. Y, cómo no, nuestros presidentes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, se arman de reproches y se envalentonan en un burdo cruce de acusaciones y de falsas promesas. Que si tú dijiste. Que si tú ya lo habías dicho antes. Que si tú no has hecho. Que si tú tampoco lo habías hecho antes. Que si yo prometo. Que si yo prometo más...

Lo cierto es que si echamos la vista atrás y analizamos lo ocurrido con este tren tanto uno como el otro -y sus respectivos partidos- mejor harían en estarse calladitos porque ninguno tiene nada de qué presumir ni ninguno cuenta en este momento con credibilidad suficiente como para aventurar nada de lo que pueda acontecer en el futuro al respecto.

Tanto los gobiernos del Partido Popular como los del PSOE ha incumplido en incontables ocasiones con los compromisos adquiridos con la sociedad gallega respecto a la puesta en marcha del AVE Madrid-A Coruña. Han fallado mil veces a sus promesas. Han errado otras mil en los plazos. Nos han mentido lo que les ha dado la gana. Y ahí seguimos, como burros detrás de la zanahoria. Teniendo que soportar una y otra vez sus arengas mitineras cargadas de nuevas falsas promesas.

Ya digo, por parte de unos y de otros. De los que están y de los que estuvieron. Las obras quedan, los políticos se van. Y es que en este tema, como en tantos otros, el único que tiene razón es el gran Julio. Y lo sabes.

Ni unos ni otros. Y lo sabes
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