lunes. 20.09.2021 |
El tiempo
lunes. 20.09.2021
El tiempo

Ceuta y Melilla

Son ciudades españolas, aunque la ministra que tenemos de exteriores, no se entere. Ceuta lo es desde 1580 y Melilla desde la época de los Reyes Católicos. La dictadura marroquí tambien lo sabe, pero saca siempre el asunto a paseo cuando tiene problemas. Necesita dinero para tratar los terribles efectos que la pandemia ha causado en una población en paro total y empobrecida. Nada nuevo bajo el sol. Ya se lo hicieron a Zapatero a quien veían como un mandatario débil que no pintaba nada en el circo internacional, y ahora se lo hacen a Pedro Sánchez al que ven, muy endeble y flojo, y que pinta aún mucho menos. La ministra de exteriores de este reino de España ya no se acuerda, pero su camarada, el señor Zapatero, viajo a Marruecos como líder de la oposición a presentarle sus respetos al reyezuelo marroquí, justo después de que el dictador retirase a su embajador de Madrid en un acto de chulería y en contestación pueril a la firme política del gobierno de Aznar que no se andaba con coñas en el trato con esta dictadura norteafricana.

Cualquiera sabe que los dictadores siempre tratan de desviar la atención de sus súbditos de los gravísimos problemas internos que padecen buscando un enemigo exterior. Y el dictador marroquí no es una excepción. Coloca a España en el punto de mira para tapar sus gravísimos problemas internos, la pobreza social y la corrupción que asola todas las instituciones de la dictadura alauita.

Marruecos había retirado a su embajador en un acto hostil a España que el gobierno de Aznar, prudentemente, ni contesto. Y entonces y ante semejante desafío vecinal, el señor Zapatero, en vez de respaldar la postura española no se le ocurrió otra cosa que visitar al reyezuelo, bajando la oreja, en una presunta labor de mediación que no le correspondía y que nadie, además, le había pedido. En España no se entendió aquello, porque era muy difícil de comprender semejante bajada de pantalones ante un dictador, cuando los intereses españoles están en juego, incluidas Ceuta y Melilla, y cuando lo racional es el mantenimiento de una posición firme y clara de España frente a nuestro picajoso vecino del sur. Pero, en cambio, si lo comprendieron y lo interpretaron los marroquíes que vieron en aquella visita de Zapatero una absoluta y clara muestra de debilidad de un líder timorato y pusilánime.

Cuando Zapatero llega al poder siguió con la misma actitud de sumisión con Marruecos, y, claro está, nos perdieron el respeto. Durante la presidencia de Zapatero, retiraron de nuevo a su embajador de Madrid y masacraron al pueblo saharaui ante nuestras propias narices y el gobierno socialista no solo no dijo nada sino que, incluso, trató de tapar y disculpar, en un papelón sin precedentes, los desmanes del ejército marroquí en los campamentos saharauis y las agresiones a ciudadanos españoles. Silencio sepulcral y cataplasmas de la abuela. Con estos antecedentes, que vamos a esperar. Ante las bajadas de pantalones, el vecino marroquí se encuentra fuerte y se envalentona y ya han dicho que Ceuta es una ciudad ocupada. La ministra de exteriores no sabe ni dice; Carmen Calvo está estudiando la Constitución y a la portavoz del gobierno Marisú Montero no se le entiende nada. En Ceuta y Melilla están preocupados. Pedro Sánchez no quiere ir por allí ni a cobrar un giro. Los ceutíes ya solo se fían del Tercio Duque de Alba, 2º de la Legión. No me extraña.

Ceuta y Melilla
Comentarios
ç