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¡Mori el Borbo!

 

HACE YA unos cuantos años, un personaje independentista que aún sigue estabulado en el Congreso de los Diputados a costa de todos los españoles a los que odia visceralmente, mientras se mete nuestro dinero en su faltriquera, grito algo así como: "Mori el Borbo", o lo que es lo mismo en español: ¡Muera el Borbón¡. El Borbón, claro, era nuestro Rey, el Rey de España de entonces, Juan Carlos I. Hoy su hijo, Felipe VI, también Borbón, es nuestro Jefe de Estado y el símbolo de la unidad y permanencia de nuestra nación, ya que así lo quisieron todos los españoles, expresando libremente su opinión en las urnas, y aprobando la Constitución de 1978.

¡Mori el Borbó! Es el berrido que pegó hace unos años ese obtuso diputado separatista catalán que se llama Juan Tardá y que se sienta en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, por ese irracional, estúpido e injusto sistema electoral que tenemos. El tipo, en cuestión, que demuestra a diario unos comportamientos muy cercanos al "australopithecus", se caracteriza, además de por su dicción rustica y torpe, por su odio racista hacia España y a todo lo que nuestra nación representa. Cobrando, claro. Y es que ya se sabe en todo el mundo, menos en Alemania y en Bélgica, que estos separatistas catalanes odian al Rey, odian a los españoles y odian a España, pero trincan todo lo que pueden y viven cojonudamente, desde siempre y gracias a los tradicionales tontos de Madrid, agarrados a la teta rojo y gualda que tanto aborrecen.

A este primitivo parlamentario, el berrido amenazante le salio gratis. Ya se sabe, que si la libertad de expresión, que si se le interpretó mal, que si era una critica sana a la monarquía, y pelillos a la mar. Las consecuencias no se hicieron esperar. Cundió el ejemplo y se creó una importante afición en Cataluña por quemar banderas de España y retratos del Rey. De aquella estaba al mando, es un decir, en la Moncloa el camarada Zapatero, que se apresuró a echar balones fuera sudando de miedo. Son cosas de estudiantes y de gamberros, decían, cuando la realidad era y es otra muy distinta. Al poco tiempo, los jóvenes independistas salían en manifestación por las calles de Barcelona con el lema "Destruyamos la monarquía fascista". De aquellos polvos vienen estos lodos. Y así estamos hoy, en un país en el que cualquier indocumentado se puede ciscar en los símbolos de la nación sin que le pase nada. La quema organizada de retratos del Rey y los ataques contra la Monarquía, no son contra Felipe VI, como antes no lo fueron contra su padre. No. Son contra España, contra la nación española, única, indisoluble e indivisible, tal y como reza nuestra Constitución aprobada por todos los españoles en un referéndum de verdad.

A los separatistas, ya sean catalanes, vascos o gallegos la persona del Rey les importa un pimiento. Lo que les importa, lo que de verdad les revienta, les molesta sobremanera, les mortifica y les irrita es que "el Borbón" es el Rey de España. Una España a la que odian pero de la que viven muy bien. Queman, rompen e insultan. Pero no pasa nada. Aquí se mira para otro lado, dándole la espalda a una situación que, la maquillen como la maquillen, es muy grave e impensable en cualquier país civilizado que jamás permitiría, ni sus instituciones ni sus ciudadanos, que se ultrajaran, públicamente, los símbolos de la patria.

¡Mori el Borbo!
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