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Inacción

DESPEÑARSE AL vacío es el resultado final para algunas organizaciones sociales que practican un discurso incumplido sobre terreno y carente de evidencias que logren avalar su misión y objetivos. Estos días, peregrinando por las realidades sociales de Centroamérica, topamos con hechos indignantes, cargados de incoherencia y falta de rigor, ante colectivos que, en nombre de la cooperación, programan actos para sensibilizar contra la violencia machista en escenarios públicos. Y, de algún modo, el fondo no deja de ser de respetable pero las formas son necesariamente reprobables a la par que denunciables. Lo acontecido tuvo lugar en el marco de un Día Internacional de la Mujer que, en una parte del mundo, se vive con calor y un termómetro aferrado a los 25 grados de media diaria. El inolvidable suceso se registró en un pequeño municipio, llamado Nueva Granada, en El Salvador. En la plaza central de ese pueblo rural fueron programadas varias actividades: en su mayoría participadas por los más jóvenes con ansias de devorar el mundo; aunque, desde luego, así, en esas condiciones parece mejor que no intenten avanzar por un camino que solo incurre en la agresión, cosificación y vulneración de los derechos de las mujeres. Pero, una de las cuestiones más asombrosas es que, en este mismo entorno, los asistentes vieron con una normalidad aplastante que la música utilizada contuviese unas letras inaceptables a todos los niveles. Que los bailes escenificados fuesen inadecuados para una ocasión como esta. Y lo más hiriente para los oídos más sensibilizados con una causa global: el discurso de un alcalde conservador solo centró su pobreza verbal y social en reforzar el rol de sus vecinas a los ámbitos más tradicionales y discriminatorios. A lo largo de varios minutos de intervención insistió en reducir a la mínima expresión sus opciones de desarrollo y autonomía personal - aquí, a nadie le extraña que un hombre que anda por la villa armado con una pistola en la cintura y flanqueado por dos militares vomite ese tipo de infamias. Rebuscó argumentos, en el pasado más cavernario, para hilar algunas frases de las que chorreaban litros de machismo. No obstante, este lamentable episodio se pudo evitar. La responsabilidad no solo es atribuible a los actores locales. Entre los allí presentes también se encontraban algunos miembros de ONG's dadas de alta en el registro del AECID de la Cooperación Española. Es decir, un inadecuado uso de los fondos públicos del Estado español admitieron, casi llegando al fomento por una postura pasiva, seguir atropellando los derechos de las mujeres fuera de las fronteras. Allí donde no se ve pero se sufre igual, y con la complicidad del silencio de quienes no tienen voz, un machismo acomodado en el patriarcado y en la desigualdad más aterradora. Al presenciar aquello, paseo por la mente un pasaje bíblico que dice: "Por sus obras los conoceréis". Quizás, se quede incompleto e insuficiente porque, en esta ocasión, el matiz de la inacción también cuenta, y mucho. Tanto como cambiar o perpetuar las cosas.

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