Domingo. 16.12.2018 |
El tiempo
Domingo. 16.12.2018
El tiempo

Nuñoa

PRETENDER CONECTARSE a una red wifi o lograr cobertura 4G no parece sencillo. Más bien, esa posibilidad es tan remota como la ubicación donde se encuentra ese lugar. La ausencia de nuevas tecnologías es total. Engancharse a cualquier red de comunicaciones también forma parte de una realidad incierta: a veces se consigue y otras muchas no. Depende en qué punto nos encontremos. Hablamos de un contexto afectado por el denominado ecosistema andino que consiste, básicamente, en una superficie árida, sin una diversidad básica de población arbórea y con una escasez de lluvias.

A pesar de esas difíciles condiciones allí hay signos claros de vida. Se trata de una voluntad exclusiva de las sabias culturas indígenas que, ante las adversas circunstancias, se imponen al medio con un sistema propio de subsistencia. Y, como suele ser habitual, ellas son más resolutivas que ellos. Hace tiempo que buscaron potenciar las virtudes que ofrece un paisaje autóctono de los Andes. Para llegar hasta ese recóndito rincón del mundo se debe viajar a un hermoso país del cono sur como Perú y estar dispuesto o dispuesta a escalar la accidentada orografía hasta superar los 4000 metros de altitud. Esas coordenadas coinciden con la localización de una desconocida ciudad: Nuñoa.

El escenario que se puede encontrar es lo más parecido a la nada. La pobreza de recursos naturales para llevar a cabo una producción empujó a explorar nuevas ideas y a agudizar el ingenio en el arte de vivir porque la mayoría de las variedades de cultivos son misión imposible. Así, una de las pocas salidas pasó por dedicarse a la cría de un ganado muy especial. Un acertado proyecto, avalado por Naciones Unidas, habilita ahora un modo de vida apoyado en la venta de pelaje de la Alpaca Suri. Se trata una especie de ganado que contiene una fibra muy fina y de un preciado valor.

Cabe reconocer que el trato dispensado al animal es de lo más respetuoso. Los rebaños de Suri, que sobreviven en esa zona de la sierra gracias a unos discretos pastos, solo resultan esquilmados, cada cierto tiempo, para extraer su apreciado y tupido manto de alpaca. Un tipo de producción que no solo persigue el mayor respeto al bicho sino también al medio ambiente. La interesante iniciativa puede entenderse o interpretarse como una insignificancia pero supone la prosperidad más absoluta para un importante número de seres humanos. Se desarrolla, principalmente, gracias a unas comprometidas cooperativas de mujeres.

Con una devoción por esta actividad que ha trazado una garantía de futuro para los próximos 60 años. Evitando así el desplazamiento o la desaparición de un pueblo indígena más, de origen Quechua, en la cordillera peruana de los Andes. Recurrir hoy a esta hermosa historia tiene un claro objetivo: encontrar la mejor forma (la más justa) de celebrar este Día Internacional dedicado a los Pueblos Indígenas. Además, de convertirse en una clara demostración de que la cooperación eficiente existe y tiene la potente capacidad de revertir situaciones de enorme compromiso para minorías amenazadas por la extinción.

Nuñoa
Comentarios