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¿Quiénes buscarán estabilidad?

Hay estrategias perdidas que se demostraron como un fracaso en los resultados de las elecciones generales de este domingo. Albert Rivera vio cómo se esfumaba su ilusión personalista de liderar el centroderecha español. Pedro Sánchez, por su parte, constató la vana ilusión que supuso el viaje de abril a noviembre a la captura de más votos que le pronosticaban en la Moncloa los lectores de mapas electorales. Además de perder peso, aunque sea la fuerza más votada, Sánchez deja en noviembre un panorama político más complicado del que tienen mucha responsabilidad las malas artes empleadas para pescar votos.

El electoralismo sin escrúpulos con la acentuación de los extremos que alimentó traen esta fragmentación y la acentuación de la polarización, que asciende a Vox como tercera fuerza política. La estrategia de Pedro Sánchez ha fracasado. Y la estrategia de Albert Rivera cosecha un fracaso estrepitoso que sitúa a su partido, Ciudadanos, con grandes interrogantes sobre su futuro.

La respuesta que habría que dar de las elecciones celebradas este domingo, en un análisis exprés como este, sería si los líderes que están al frente de las principales formaciones políticas tienen o no capacidad y voluntad de negociación y de pacto. En definitiva, si hay sentido de Estado más allá de la épica mitinera. ¿Hay hombres de Estado ahí para conducir a una situación de estabilidad esta fragmentación de fuerzas políticas con representación parlamentaria? No seré yo quien se pronuncie.

Vi la posibilidad de pacto y estabilidad en la noche del 28 de abril y ahí están las hemerotecas para exhibir mi ingenuidad. El nuevo crucigrama es un auténtico laberinto y no veo, así de pronto, los líderes que busquen o construyan una salida.

Pablo Casado, aunque no alcanzó los escaños a los que aspiraba, ponía este domingo como gran fracasado a Pedro Sánchez. Podría ser un aviso, al modo sanchista con Mariano Rajoy, de que la abstención del Partido Popular pasa por retirar a Sánchez como candidato. Casado tiene además por detrás a Vox.

Si el líder del PP, antes de dejarse la barba y mirar hacia el centro, ya notaba el aliento próximo de la formación de Santiago Abascal que le arrastraba a su terreno, es muy probable que ahora la crecida de Vox le lleve a impedir cualquier cesión ante el Partido Socialista y Pedro Sánchez.

Claro que de los resultados de este domingo en Andalucía podría deducirse que Partido Popular y Ciudadanos deben examinar las políticas que siguen donde pactan con Vox. Esta formación aparece como la beneficiada.

La amenaza del lobo en la que tanto confió Pedro Sánchez deja rastrojos en el campo del centro y, como consecuencia de ello, más lejanos los puntos para el encuentro de cara a formar gobierno y para afrontar desde la estabilidad la crisis económica, que envió ya casi todas las señales de que llega, así como el problema catalán y territorial.

¿Quiénes buscarán estabilidad?
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