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Capacidad de asombro

HEMOS PERDIDO nuestra capacidad de asombro porque parece como si todo estuviese ya inventado, además de considerar como normal cualquier descubrimiento científico o tecnológico. Hemos convertido nuestras vidas en una rutina, como cada doce de la noche de cada cuatro años coincidiendo con el inicio de la campaña electoral, momento en el que los políticos de turno sacan las escobas y los cubos que han tenido guardados en el trastero de sus sedes para la, y nunca mejor dicho, tradicional pegada de carteles.

Pero llegados a este momento, he aquí que alguien si que ha sorprendido con su planteamiento cara a estos comicios. Han sido los independiente de Esperta Monforte, que en vez de pegar el cartel con la cara de su candidata a la alcaldía de la ciudad del Cabe con el lema ‘vótame’, lo metieron en un caldero y le prendieron fuego ante los ojos incrédulos de los miembros de los otros partidos. Y sí, se asombraron, pues nadie esperaba tal puesta en escena y menos que uno de los de Esperta leyese un conjuro mientras ardía el cartel. Voz en alto proclamó mirando a las llamas que el ruido del fuego eran las viejas políticas que se estaban purificando.

Junto a los típicos carteles electorales de los candidatos de PP, PSOE y BNG, los de Esperta pusieron uno en blanco. Otra vez asombro entre los asistentes, que no entendían nada. Hubo preguntas y la respuesta fue que cada día irían colocando varias de sus propuestas para mejorar el municipio hasta llenar completamente el gran cartel en blanco.

Y una vez más, asombro. Cuando los vecinos vieron como los independientes han colocado en las cristaleras de comercios cerrados unos enormes vinilos con fotografías de la candidatura y flashes de alguna de sus propuestas electorales.


Los políticos de siempre son unos aburridos pero los nuevos llegan con ganas de sorprender


Habrá que preguntarles a los de este grupo ciudadano independiente qué especialista en mercadotecnia han contratado, porque, insisto, su puesta en escena no ha dejado indiferente a ninguno de sus competidores, que, repito, no dejaban de poner cara de asombrados, de esas que se le quedan a uno cuando algo lo descoloca al sacarlo de su rutina, de esa idea de que todo ya está inventado.


No sé si su estrategia les dará buenos resultados, pero promete mantenernos entretenidos estos próximos 14 días, amén de tener en vilo a más de uno, el que espera ansioso ver qué otra sorpresa se sacan de la manga.


Pero volviendo a la capacidad de asombro, ¿qué me dicen ustedes de esa prerrogativa que tienen los funcionarios, los que trabajan en la administración pública, de disponer de 15 días de asueto en el caso de que vayan en una candidatura para poderse dedicar en cuerpo y alma a convencer a los ciudadanos durante los 15 días que dura la campaña de que la opción que representan es la mejor de todas las posibles? ¿Es para sorprenderse o no es para sorprenderse?


No lo sería si admitimos que vivimos en una sociedad en la que no todos somos iguales, que hay ciudadanos de primera, segunda y tercera.


Imagínense ustedes a un trabajador de una empresa privada acudir junto a su jefe para pedirle 15 días de descanso argumentando que tiene que darlo todo en esta campaña electoral. Me imagino yo la cara entre el asombro y la incredulidad con la que el jefe miraría a su empleado.


Y es que el asombro está vinculado con el descubrimiento de algo insólito, una cosa, una idea, un sentimiento; o con la vivencia de una situación inusual.


Les recomendaría a los lectores que se siguiesen asombrando, pues es la mejor manera de que la mente se ponga en modo activo y se plantee muchas cosas que a diario damos por sentadas, como que es normal que un funcionario tenga derecho a 15 días de descanso si es candidato en alguna lista electoral y el resto de los mortales no opten a ese beneficio.


Mercado ganadero, más vale tarde que nunca
Cuatro son los meses de retraso que acumula el inicio de las obras de mejora del mercado ganadero de Monforte, pero, como se suele decir, más vale tarde que nunca, pues hablamos de unas instalaciones que presentan, verdaderamente, un estado lamentable. Nadie discute tal afirmación.

Los pulpeiros llevaban años reclamando actuaciones que permitiesen realizar su actividad con una mínima calidad, por no hablar de los que llevan puestos ambulantes hasta el recinto, que tienen que sortear los baches que en invierno se convierten en importantes charcos.

La actuación que realizará el Ayuntamiento no es integral, pero si se centrará en los casos más urgentes para darle un buen lavado de cara a unas instalaciones que no han sido objeto de labores de mantenimiento desde hace muchísimos años. Todos, comerciantes y clientes, agradecerán, y mucho, esta actuación que comenzó el pasado jueves.


La vieja aspiración de contar con una playa fluvial
Tanto los vecinos de Monforte como los políticos que los representan se han referido en numerosas ocasiones a la necesidad de crear una zona de baño, una playa fluvial, en el río Cabe. Se barajó la posibilidad de hacerla en la zona de Ribasaltas, pero también en el lugar de Vilanova, un sitio en el que décadas atrás acudían numerosos vecinos los fines de semana para darse un chapuzón y recogerse del sol bajo una importante masa forestal que hay a lo largo de la ribera.


En este último punto, el Ayuntamiento dispone ya de un gran terreno gracias a que una monfortina decidió recientemente cedérselo a la administración local, por lo que parece que se ha allanado el camino para que más pronto que tarde la vieja aspiración se convierta en una realidad.


Además, el lugar de Vilanova, al que se accede desde la Rúa Morín, es ideal para configurar una zona de esparcimiento por las posibilidades que tiene desde el punto de vista natural.

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