Opinión

Rectorales/escuelas

EL INEXORABLE transcurrir del tiempo (los años no pasan en balde) lo borra casi todo, pero a veces deja rescoldos que solo evocan lo que fue y ya no es. En muchos casos, escombreras, como las que fueron rectorales y escuelas unitarias de nuestras aldeas, todo un referente pasado en la vida social, cultural, religiosa… en cada pueblo. Su deterioro es casi absoluto, porque ni los ayuntamientos, en lo que atañe a los colegios, o el obispado, en cuanto a estancias sacerdotales, se preocuparon por rehabilitarlas, una vez que los niños fueron absorbidos por las concentraciones y los curas por la escasez, al compás de la falta de vocaciones y a la edad que no perdona, cuando los inmuebles muy bien podrían haber sido aprovechadas para otros usos y funciones sociales.

Dicen que se advierte un mínimo atisbo de recuperación, dependiendo de la voluntad de los vecindarios respectivos, en donde queda, porque esa es otra condición inapelable para que se imponga la dejadez y la desidia. En la mayoría de los casos es muy costoso recuperar tales viviendas o locales, por su estado ruinoso, pero en cualquier caso no estaría por demás que las administraciones (concellos, Xunta…) contribuyesen a subvencionar su restauración, aunque solo sea por estética.

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