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Por escrito

ESCRIBIR ES fugarse de la realidad. Aunque no siempre, a veces es instalarse firmemente en ella. Como cuando un subordinado, en plenitud de reticencia con respecto a determinadas instrucciones, le espeta a su superior: "A mi eso póngamelo por escrito". Y es que por escrito todo tiene otra pinta, ni mejor ni peor: otra pinta. Decía Gustav Flaubert que la palabra es una laminadora que estira los sentimientos, y quiénes somos nosotros para contradecir a Flaubert. Todos sabemos que un buen discurso puede encender pasiones. Salvo cuando las apaga, como hacía Fidel Castro con sus sermones (dio uno de siete horas y cuarto). Pero generalmente, las personas que saben usar adecuadamente el lenguaje y convertirlo en un instrumento de persuasión alcanzan antes sus objetivos. En Todo un hombre Tom Wolfe aconseja por medio de uno de los personajes el uso de la palabra como arma defensiva ("usa la boca") para sobrevivir en un entorno carcelario.

Decían los latinos, a quienes siempre se cita así en general, como si estuviesen incluidos los latinos incultos (que eran un buen porcentaje de la ciudadanía) para dotar de pedigree a las afirmaciones, que las palabras vuelan pero lo escrito permanece. No se puede negar que eran observadores. Un poco obvios, pero observadores. Como lo era Leon Tolstoi que dejó apuntado lo siguiente: "El leer hace completo al hombre, el hablar lo hace expeditivo, el escribir lo hace exacto". Tanta exactitud a Leon Tolstoi le llevó a escribir casi mil novecientas páginas para contar en Guerra y paz la peripecia de un ramillete de condes, príncipes y princesas rusos del siglo XIX. Y mucho más, evidentemente. Por ello un cronista calificó esta novela como "un electroshock para el alma". Y todo porque cuando empiezas a escribir no sabes cuando vas a parar, ni siquiera si vas a parar. Esto le pasó al francés Marcel Proust, que comenzó En busca del tiempo perdido en 1908 y no terminó hasta 1922, cuando entregó su ladrillo en siete tomos. Son cientos de miles los lectores que han terminado el primer tomo Por el camino de Swam y que no tienen la más remota idea de cómo se llaman los demás.

Sigamos con frases de escritores de fuste, de esos que lograron ganarse la vida con sus creaciones, pero que siempre fueron escépticos respecto a la posibilidades de conseguir tal cosa mediante la literatura. El siempre sarcástico Francisco de Quevedo (y Villegas) decía que "el que escribe para comer, ni come ni escribe". Y John Steinbeck no le anduvo a la zaga: "La profesión de escritor hace que las carreras de caballos parezcan un negocio estable".

La escritura es un ejercicio solitario que exige mucha dedicación y muchas ganas, esto lo afirmo como buen amante de la cultura latina y sus fantásticas dotes de observación, únicamente superadas por un tal Perogrullo, con quien ningún escritor admitirá tener algo que ver. Sin perseverancia, un escritor derrotado antes de comenzar. "Un escritor profesional es aquel amateur que nunca se dio por vencido", esto lo dijo Richard Bach, el autor de "Juan Salvador Gaviota" un libro que leí de muy chaval y que me hizo sospechar que en casa le estaban echando droga a mis bocadillos.

Los novelistas son unos pesados: siempre están escribiendo sobre sí mismos aunque adopten mil disfraces. Kafka empezó El castillo como un relato en primera persona y después de varios capítulos decidió ponerlo todo en boca de un personaje, Josep K. Elwyn Brooks White, un escritor nortemericano de principios del pasado siglo que debe su fama a Los elementos del estilo, una guía de estilo para escritores, daba este consejo: "Recuerda que escribir es traducir. Y la obra que va a traducirse eres tú". Por mucho que el autor sitúe su ficción en una época lejana y en manos de unos personajes irreconocibles, por mucha labor de documentación que se lleve a cabo, su alma va a permear su obra. Decíamos al empezar que escribir es fugarse de la realidad, pero acabamos concluyendo que esto es imposible de un modo absoluto. Quizá quien más lo haya logrado en la historia de la literatura sea Julio Verne. El autor francés, que también escribió teatro y poesía, noveló lugares, peripecias y artefactos que estaban muy lejos en el tiempo y el espacio de su vida cotidiana o simplemente no existían. Con razón se le considera el fundador de la literatura de ciencia ficción.

Terminaremos con un frase definitiva sobre este asunto, escrita por María Zambrano: "Escribir es defender la soledad en la que vivo".

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