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Frases y frases

"LA PENSIÓN se encontraba en un barrio donde las casas y los depósitos de chatarra parecían engendrarse unos a otros". Esta inspirada descripción aparece en Libra de Don de Lillo, escritor de frases refulgentes donde los haya. Nada más leerla supe que tendría que inventarme algo para incluirla y eso es lo que estoy haciendo: hablemos de las frases que alzan el vuelo desde el papel y estallan en el cielo de tus pensamientos, donde ocuparán un lugar preferente a partir de entonces. No hace falta, para que esto ocurra, darse de bruces con la poesía. Muchas veces alcanza con el absurdo. ¿Quién puede olvidar al entrenador Juanma Lillo?: "Para jugar en zona hay que vivir en zona". Juan Manuel Lillo tenía frases de estas a puñados. Unas eran muy buenas y otras, las incomprensibles, alcanzaban la genialidad: "Cuando más te aproximas a la portería, más te alejas del gol". Lillo es un discípulo aventajado del argentino Alfio Coco Basile, quien explicó de la siguiente forma el fracaso de unos de sus equipos: "Yo coloco bien a los jugadores en el campo. El problema es que luego ellos se mueven".

Las primeras joyas verbales que recuerdo venían en una enciclopedia de aquellas que compendiaban todos los saberes escolares. Recuerdo dos, el "Roma no paga a traidores" que le espetaron a los que entregaron a Viriato y el "llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre" que dicen que le soltó a Boabdil el Chico la sultana Aixa, su mamá, al ver sus lágrimas mientras contemplaba Granada por última vez. Un pelín machista la tal Aixa, hoy saldría en el periódico por haber dicho "como una mujer". Y en el telediario y en twitter y en facebook y en instagram y pintarían su nombre en las paredes del pueblo.

Otro de mis favoritos en esto de las frases es el gran Frank Zappa. No hace falta ser fan de su música para apreciar su venenoso ingenio

Otro de mis favoritos en esto de las frases es el gran Frank Zappa. No hace falta ser fan de su música para apreciar su venenoso ingenio. Como cuando definió así el periodismo de rock: "Consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer". Este señor fue el mismo que aseguró que escribir de música es como bailar de arquitectura. No se puede ser más lógico e insidioso.

Las grandes frases modelan el cerebro, lo expanden, lo retan, lo adornan, lo alimentan. No hay pruebas al respecto pero no sería justo que no fuese así. Entre los millones de frases banales que inundan nuestra existencia, sedan nuestras percepciones y nuestro entendimiento y nos permiten vivir sin terminar en un frenopático, son imprescindibles esos trallazos de luminosa belleza. Y, dicho esto, volvemos a insistir: la hermosura de un enunciado está disociada de su eficacia como razonamiento e incluso favorecida por la ausencia del mismo. He recogido algunos ejemplos sobresalientes: Pamela Anderson: "No pienso mucho. No me gusta pensar porque cuando lo hago, me asusto". Clint Eastwood: "No hay nada malo con disparar armas de fuego siempre que se dispare a la gente indicada". Paris Hilton : "¿Usted cree que todas las guapas son tontas? No, también hay feas tontas". Ronald Reagan: "Un hippy es alguien que tiene el aspecto de Tarzán, anda como Jane y huele como Chita". Esta última no me la creo. Es demasiado buena para un presidente. El nuestro dijo que le gustaban los catalanes porque "hacen cosas" o que "una cosa es ser solidario y otra es serlo a cambio de nada". Frases de colección.

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