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Futbolerismo

HE SIDO futbolero casi toda mi vida (al primer tramo no me alcanza la memoria). Estoy dejando de serlo a marchas forzadas. De crío aún se veían futbolistas con pintas: los bigotones de Capón, Benito y Miguel Ángel; las piernas arqueadas de Pirri; la chepa de Asensi; el look de quinqui de extrarradio de Ratón Ayala y el de calorro de Panadero Díaz... hoy, en cambio, casi todos los futbolistas parecen sacados de un anuncio de Hugo Boss o a punto de entrar en él. Se salva Messi, porque es especial en todo, y Modric porque no le aciertan con el corte de pelo. Hoy los futbolistas salen al campo engominados en lugar de mojar el pelo en el agua de la ducha. Tal vez eso explique que se retuerzan por el suelo al mínimo contacto, como si la bota del contrario estuviese envenenada. Antes, te podían pasar por encima varias veces los Benito, Arteche, Goikoechea, Juanma López... que recogías los cachos y tirabas para adelante. No se trata de insinuar que el fútbol era antes un deporte más viril, sino de afirmarlo. O por lo menos más bruto. Eso le dotaba de una cierta épica, que iba cosida a la brutalidad puesto que un partido era una batalla que siempre se cobraba sus heridos. ¿Cuánto hace que no se ve en directo una de aquéllas batallas campales entre jugadores de ambos equipos? Menuda burrada que ha escrito este, pensará usted. Parece que las estuviese echando de menos, que intentase sugerir que ahora que los futbolistas son millonarios con solo un par de años en Primera ya no se parten la cara como antes. No, eso no se puede echar de menos, por mucho que antes tuviésemos fútbol y boxeo en el mismo evento y siempre en abierto. Ahí quería llegar: antes todo el fútbol era televisado en abierto, ahora solo los partidos que no quiere ver ni la familia de los contendientes. "Dime si te televisan gratis y te diré lo pringado que eres". "Doctor, déme algo que no levanto cabeza: llevan tres partidos televisándonos en abierto".

Antes el sábado por la noche ponían el mejor partido de la jornada y lo veía toda España. Ahora nadie sabe a qué hora juega nadie, ni por qué canal, ni que camiseta llevarán puesta. Enciendes la tele y ves a unos tipos de fucsia contra otros de amarillo abeja Maya y tardas diez minutos en averiguar que es el Osasuna-Elche (o el RiotintoSestao B) Antes te sabías de carrerilla las alineaciones para varias temporadas porque no había tanto dinero y no variaban tanto las plantillas. Ahora es imposible, en tres años cambia un once entero y también los utilleros. Los entrenadores, varias veces por temporada. A un equipo de segunda B le ha cobrado la SGAE por poner su propio himno antes de los partido. Esto se va a la mierda muy deprisa. Todo es dinero y lo que no huele a dinero es que apesta a dinero. Se juega a cualquier hora del día y de la noche, lo de menos es que vaya bien para el público: se trata de televisarlo a lugares del mundo donde todo lo que saben de fútbol cabe en unha chuleta escolar.

Una de las estrellas del Madrid se está apagando a pasos agigantados. Su estilo de juego depende de su estado físico y cuenta ya con 31 años. Le quedaban dos más de contrato, que debería cumplir con frecuentes estancias en el banquillo. Pues resulta que acaba de renovar hasta el 2021. O es que hace falta el tiempo para clonarlo o aquí hay gato encerrado (y mucho negocio de por medio).

Hay que pasarse al rugby, pero ya.

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