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Introversión y confinamiento

LOS PUEDES ver por todas partes, disimulando. Pasan por tímidos o por reservados, o simplemente por gente de pocas palabras. Aunque también los verás en grupos heterogéneos, interactuando, pasando desapercibidos al apurar sus habilidades sociales. Sonriendo aquí y allá, opinando, concediendo, argumentando (todo siempre con ese halo distante de quien no acaba de estar a gusto en medio de los demás). Son los introvertidos, una especie de seres que se sitúan en los márgenes por mor de las leyes de la genética. Como se ha dicho, con frecuencia consiguen interactuar con sus semejantes de modo que pasen inadvertida la condición que los caracteriza.

La dicotomía introversión / extraversión fue formulada por Carl Gustav Jung en 1921 y ampliada en clasificaciones como la MyersBriggs. Según los expertos, más que del mundo exterior, un introvertido "obtiene energía de las ideas, imágenes y recuerdos que están en su mundo interior".

A las personas introvertidas se les acaba la batería rápidamente cuando pasan tiempo con otras personas. Y al contrario, la recargan cuando están consigo mismos. Hay gente que cuando está sola no está con nadie, pero los introvertidos nunca están solos cuando están solos, como cantaba Moustaki: "Jamás me siento solo con mi soledad".

Nadie es completamente introvertido, ni absolutamente extravertido, pero cada uno de nosotros se comporta de modo que da prioridad a una u otra actitud. Ninguna es mejor que la otra ni se pueden dar de forma concurrente. Lo ideal es adoptar la más conveniente para cada ocasión e individuo.

La introversión hace que nos centremos en nuestros procesos internos. No hablamos de la digestión, la circulación de la sangre o la segregación de enzimas. Todo el rato estamos hablando de procesos cognitivos, de pensamiento, del diálogo que establecemos con nosotros mismos. La gente en la que predomina la introversión se interesan especialmente por sus pensamientos y sentimientos, son más introspectivos que los demás.

La extraversión, por el contrario, se caracteriza por fijar el interés en un objeto externo. Aquellos en quienes prevalece este aspecto de la personalidad se interesan por el mundo exterior, las personas y las cosas. Intentan ser más sociables y estar más al tanto de lo que pasa en su entorno. De esto a decir que el introvertido está más cerca de pasar por un alelado de toda la vida no hay nada. Yo ahí lo dejo.

Sé de lo que hablo porque cuando voy al gimnasio me disfrazo de introvertido. Tengo dos disfraces para ir al gimnasio: el de introvertido y el de campechano. Este último no me sirve de nada en semejante lugar, así que suelo adoptar el primero. Me visto la ropa de deporte en casa para acceder a la sala lo antes posible. Busco un rincón del vestuario detrás de una pared divisoria, el lugar perfecto para un introvertido. Preparo mis cosas en silencio y sin aspavientos me apresto a purgar los pecados de la gula y el sedentarismo sobre las máquinas del local.

Hay usuarios que sí hacen aspavientos. Se mudan con gestos elocuentes dirigidos a mostrar a todos lo bien que se mudan. En lugar de cogen sus cosas en silencio, se pertrechan para salir al escenario. Sus bíceps salen antes que ellos, sus deltoides salen antes que ellos, sus cuádriceps salen antes que ellos. Su ego les saca siempre medio metro. Hablan con gente que los conoce para tratarlos con una sutil displicencia, que sus interlocutores aceptan tácitamente para seguir siendo dignos de que les dirijan la palabra. Si ríen, retumban las paredes; si sentencian, fallecen un par de moscas; si argumentan, se caga un lorito. Estas personas son antitéticas respecto a los introvertidos, sus enemigos naturales, pero también sus improbables aliados. La vida siempre ha conducido a los seres humanos a establecer alianzas aparentemente contra natura, pero siguiendo la lógica del equilibrio.

No voy a extenderme más sobre este particular porque en realidad no sé muy bien qué rayos estoy diciendo. Total, un servidor ha querido comparecer aquí para romper una lanza en favor de los introvertidos, esos seres humanos a los que el confinamiento decretado por el Gobierno no va a suponer ningún esfuerzo puesto que viven confinados en su propio ser, reclusión que solo abandonan para hablar con el prójimo y hacer como que esto les resulta agradable. La gente introvertida tiene mucho que enseñarle al mundo en momentos como los que vivimos, esto es cuanto quería decir. Y ya lo he dicho.

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