Opinión

El no de Pedro Sánchez

EL ‘"NO’" DE Pedro Sánchez a la investidura de Rajoy no es creíble. Es un no ‘"por ahora"’, un no nada taxativo, nada que ver con el ‘"no es noÇ"’ de hace seis meses, cuando aún pensaba que podía convertirse en presidente de gobierno. 

El ‘"no"’ de Pedro Sánchez no puede ser definitivo desde el día y hora que advierte que de ninguna manera se puede ir a unas terceras elecciones, y los barones regionales de peso insisten en esa idea. Los barones de peso de verdad, no los que no mandan nada en el partido pero buscan su minuto de gloria diciendo que Sánchez debe seguir intentando el gobierno de cambio. Saben los barones con años de experiencia que en unas nuevas elecciones volverían a tener el peor resultado de su historia, por debajo de los 85 escaños actuales. No lo dicen en público pero sí en privado, así que el ‘"no"’ de Sánchez tiene fecha límite: si Rajoy necesita abstenciones para ser elegido presidente, podemos apostar sin miedo a perder que el PSOE le echaría una mano. Y después se iría a la oposición. 

Oposición, una palabra que se ha escuchado mucho en la reunión del comité federal socialista. La opinión generalizada es que hay que trabajar a fondo desde la oposición para iniciar la remontada y convertir nuevamente al PSOE en un partido de gobierno, que hoy está lejos de serlo.m 

Como se esperaba, el comité ha discurrido con cierta normalidad, nadie ha sacado los pies del plato. Lo dejan para los corrillos, conversaciones y encuentros que se celebran estos días a lo largo y ancho del mapa, en los que Pedro Sánchez no ha salido muy bien parado. Sus apoyos regionales, Armengol, Sara Hernández, Tudanca, no han tenido el eco esperado a su propuesta de que Sánchez lo intentara de nuevo y, también como se esperaba, la intervención que se siguió con más atención fue la de Susana Díaz, que apenas había dedicado 20 minutos a cambiar impresiones con Sánchez en la reunión de la tarde anterior. La presidenta andaluza fue muy clara cuando se mostró contraria a que Sánchez pretenda formar gobierno y llegó a decir que abrir ese debate podía ser ‘una pesadilla’. Ella quiere un PSOE que asuma con realismo que ha recibido dos varapalos seguidos y que por tanto debe pasar a la oposición. 

Hubo alguna crítica a la falta de autocrítica del secretario general, y ninguna mención a que hay que ir pensando en su relevo. Queda para más adelante. En este primer comité federal tras el 26 J se han tomado dos decisiones que se daban por seguras de antemano : el no a Rajoy y que el PSOE asuma el liderazgo de la oposición. Pero el no a Rajoy tiene trampa: si no hay acuerdo de Rajoy con Ciudadanos y PNV, veremos a los socialistas facilitando la investidura… aunque después se empeñen en una oposición de dureza máxima.

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