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Dientes, dientes

Ocho de los nueve alcaldables por Pontevedra, en la Praza da Ferrería. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Ocho de los nueve alcaldables por Pontevedra, en la Praza da Ferrería. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

NO NOS engañemos: la campaña electoral está siendo aburrida, muy aburrida. Cómo será la cosa que en mi grupo de WhatsApp favorito, el que comparto con algunos ilustres de la ciudad y otros no tan ilustres, la noticia más comentada del día fue la detención de Sinaí Giménez con tres kilos de hachís escondidos en una caleta. El príncipe gitano, que diera el salto a la política autoproclamándose el Obama gallego, parece haberse quedado en un Omar Little de tercera división: "Way down in the hole", advertía el tema principal de la B.S.O de The Wire.

Los políticos de hoy no tienen nada que ver con los de antaño

Por fortuna, uno tiene sus resortes. Consisten, básicamente, en forzar encuentros al amparo de una cerveza, buscar los subterfugios necesarios para que los implicados den rienda suelta a la lengua y canten La Traviata, pero los políticos de hoy no tienen nada que ver con los de antaño. Rafa Domínguez, por ejemplo, es un fanático de la Coca Cola Zero. Con suerte podría sufrir una bajada de tensión por falta de azúcar, pero jamás te contará nada que no debas saber, como que José Benito Suárez anduvo embarcado antes de dedicarse a la política y sus otras labores. Mi alta estima por el marido de Ana Pastor estaba basada en las magníficas propinas que me dejaba cuando le llevaba los pedidos del Froiz a casa -todos tenemos un pasado- pero imaginármelo en un barco pesquero, compartiendo camarote con otros seis marineros y haciendo turnos de 48 horas en una línea de tratamiento de pescado, supera cualquier expectativa: digan lo que digan las urnas, José Benito será mi alcalde de por vida.

El martes, saliendo del debate organizado por la radio escolar del instituto Sánchez Cantón, lo intenté con Anabel Gulías pero sus obligaciones me dejaron plantado a las puertas de la sede del BNG, despidiéndonos como vulgares instagramers (besitos por el aire, corteses pero sin demasiadas confianzas). Los nacionalistas se sienten fuertes y rehúyen cualquier enfrentamiento con el resto de candidaturas. Hacen bien, hasta ahí nada que reprochar. Sorprende, en cambio, la actitud de quienes pretenden presentarse como alternativa creíble a Lores. Mientras en Madrid disfrutan de una Reina de Dragones como Díaz Ayuso, siempre dispuesta a incendiarlo todo en cada declaración pública, aquí nos tenemos que conformar con una recua de idealistas que se limitan a exponer sus proyectos sin más salazón, convencidos de que la campaña electoral se fundamenta en las propuestas razonadas, no en el sentido del espectáculo. Seguramente sea ese el espíritu de la verdadera política, yo no digo que no, pero que nadie se extrañe si la próxima lideresa de la oposición se llama Isabel Pantoja: "Dientes, dientes, que es lo que les pone".

Dientes, dientes
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