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Adiós a la buena vida

DICE BYUNG-CHUL Han que el hombre tiene una ceguera fundamental, ni siquiera es capaz de reconocer sobre qué está en pie y de ese modo contribuye a su propia caída.

"El hombre cree que está a salvo, mientras que en cuestión de tiempo sucumbe al abismo por acción de las fuerzas elementales. La violencia que practica contra la naturaleza se la devuelve ésta con mayor fuerza. Esta es la dialéctica del Antropoceno. En esta era, el hombre está más amenazado que nunca".

Han se interesa en el estudio de virus y bacterias, encontrándose en muchos casos la referencia a dichos organismos y su comportamiento cuando habla de los individuos y la sociedad humana.

Cuando habla del coronavirus causante de la Covid-19, asegura que la pandemia no es un problema médico sino social; un problema que muestra como la vulnerabilidad y la mortalidad humana no son democráticas sino que dependen del estatus social y que lo único que hace la pandemia es poner en evidencia los problemas sociales y los fallos de cada sociedad. "El virus es el espejo de la sociedad en que vivimos".

Todos somos conscientes de que la población trabajadora que vive en suburbios o en barrios obreros y tiene que acudir al trabajo en medios de transporte masificados y que no siempre disfruta de las condiciones de salubridad y alimentación adecuadas, tiene muchas más probabilidades de contagiarse y morir; por otra parte, quienes viven en la ciudad pero pueden aislarse en su vivienda en el campo, no solo gozan de mayor seguridad, también de mayor posibilidad de esparcimiento y calidad de vida.

Como la pandemia nos pone nerviosos y nos enfrenta a la muerte; el afán de supervivencia hará que se sacrifique el placer en aras de conservar la vida y la propia salud, sin caer en la cuenta que si somos presa del miedo y vivimos obsesionados con la supervivencia, sacrificando la sociabilidad, la cercanía y el sentimiento de comunidad, la sociedad puede resultar tan inhumana que se haya perdido el sentido de la buena vida.

Otro problema que señala Han en relación con este virus es que "del miedo se alimentan los autócratas" y con la pandemia nos dirigimos "hacia un régimen de vigilancia biopolítica" de nuestras comunicaciones y nuestra salud. En éste punto coincide con Naomi Klein en el sentido de que el shock de la pandemia es el estado perfecto para instalar un nuevo sistema de reglas que en este caso consolide la biopolítica digital a nivel mundial y por ello teme que con "su control y sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo" dando lugar a lo que él llama a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud. El precio será el resultado del dilema al que actualmente nos enfrentamos.

Son varios los autores que relacionan el funcionamiento de los individuos humanos con las bacterias y los virus, coincidiendo en que crecimiento y destrucción se unen en ambos casos.

El profesor de Biología Organística y Evolutiva y Ciencias de la Tierra y planetarias de la Universidad de Harvard, Andrew Herbert Knoll, afirmó que "los animales son como la guinda de la evolución, pero las bacterias son el pastel". Bacterias y virus son la guinda del pastel. También Kinght, especialista en vida microscópica, al que fascinan los microbios que viven en el exterior e interior de los cuerpos de los animales, experto conocedor de lo invisible y amante del estudio del pangolín, coincide en el frágil equilibrio que existe entre los microbios y el hombre.

Lo mismo que Arthur Schnitzler coincide con Byung-Chul Han al comparar a la humanidad con una enfermedad, podíamos añadir una lista interminable de expertos y ecologistas que opinan que la pandemia es el resultado de la crueldad humana y su intervención irresponsable en el ecosistema sensible de la naturaleza. Lo mismo que los virus y las bacterias terminan matando al huésped, (el hombre), éste hace lo mismo con la naturaleza y al enfermarla y destruirla se está destruyendo a sí mismo.

Será por eso que el médico y escritor Arthur Schnitzler, estudioso de la muerte, la psicología y la crisis social de entresiglos, considerara que los humanos son solo capaces de reconocer rangos inferiores, pero frente a rangos superiores el hombre es tan ciego como las bacterias.

No seamos bacterias y de momento, evitemos convertirnos en trasmisores del coronavirus. Intentemos conservar la vida para construir un mañana mejor en el que todos tengamos una buena vida.

Adiós a la buena vida
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