Opinión

Apuestas equivocadas

La OTAN, organización político-militar que con el paso del tiempo se fue convirtiendo en ofensiva y olvidando el carácter defensivo, ha ido adaptándose a los cambios que el capitalismo impone y se prevé que, en la cumbre de junio de 2022, la OTAN opere las reformas necesarias para el proceso de reseteo acorde a los intereses de los EE UU y que la OTAN declare ya abiertamente como enemigos a Rusia y China.

Estos cambios conllevarían un aumento de las tensiones y graves riesgos para toda la humanidad porque esa es la dirección que se está manifestando en Ucrania, a la que EE UU y Reino Unido están rearmando y facilitando dinero con el fin de lograr la sumisión del país a sus intereses y arrastrar a la OTAN a su participar en una contienda que nos están vendiendo como respuesta a una amenaza de guerra por parte de Rusia cuando la realidad es otra. Con este fin, los estadounidenses aportaron a Ucrania una partida de 650.000.000 de $ para ayuda militar en septiembre y 45. 000.000 adicionales para ayuda humanitaria, ambas partidas en septiembre de 2021, además de las que recientemente están en curso junto con los envíos de armamento a Ucrania y el hecho de que se ordenara a países del Báltico que desvíen allí armamento situado en sus países. Por su parte el Reino Unido, además del envío de armamento, también otorgó a Ucrania un crédito destinado a la compra de material bélico de su país; y la propia UE facilitó ayudas a Ucrania.

Teniendo en cuenta que ahora se trata de armamento con cabezas nucleares en juego, el futuro es peligroso, no solo para la población ucraniana sino también para la europea y según el caso, a saber lo que el desenlace puede acarrear para todos.

El cariz ofensivo de la OTAN y perdido el contrapeso de la ONU derivó en agresiones ilegales contra diversos países, amenazas a gobiernos que no sean afines a sus intereses, chantajes, introducción de mercenarios e incluso infiltración y ataques a ciudadanos, sin seguir la línea de mando, para desestabilizar el país que esté en su objetivo. Para controlar Ucrania, ya en su día EE UU promovió en territorio de Bulgaria y Turquía el entrenamiento de los neonazis que provocarían la desestabilización del país y el cambio a un régimen más proclive a sus intereses.

La vulneración de los acuerdos de Minsk con Moscú está siendo constante. La OTAN incorporó a países que formaban parte del pacto de Varsovia y los líderes occidentales han dado a Rusia pruebas en reiteradas ocasiones de su falta de fiabilidad con respecto a los acuerdos. Hasta tal punto es una falsa apuesta la actual situación de Ucrania que los mismos ucranianos se están dando cuenta de que están siendo peligrosamente utilizados y que las amenazas de invasión por parte de Rusia ni son reales ni los intereses de la OTAN son afines a los suyos y Kiev, asustado, pide desescalar la tensión.

Lo que subyace en esta situación es el interés del sistema capitalista capitaneado por los EE UU cuya industria armamentística, perdido Afganistán, necesita nuevo destino al que suministrar y vender armas porque de ello depende gran parte de su economía y de su poder imperialista en el mundo. Pero esta es solo una de las razones para armar Ucrania. Lo que de verdad se está jugando en su territorio son los intereses geopolíticos, económicos y geoestratégicos de los EE UU.

Es su poder en el mundo lo que está en juego, sin olvidar que su economía está al borde de la quiebra y que la mayor parte de su deuda está en manos de China y Japón; pero estos dos países también son acreedores de Reino Unido, Francia, Irlanda, Bélgica y Canadá, entre otros.

Pasada la pandemia, EE UU ha visto su poder comprometido entre Rusia y China, por no hablar de los problemas internos que más allá de lo económico, (su deuda pública supera los 30 billones de dólares), o la inmigración, está la amenaza de revueltas civiles. Como decía, son varias las causas de su afán por cercar a Rusia, y a la vez interferir el desarrollo de la ruta de la seda y los acuerdos comerciales entre países asiáticos y del Mediterráneo, ámbito que movería el 70% del comercio y en el que sus corporaciones económicas apenas tienen participación. Su pretensión es ahogar el desarrollo económico y el poder estratégico de Rusia aislándola, expulsándola de la plataforma de pago internacional, cegándole la salida al Mediterráneo y ocupando ellos ese espacio, bien sea directamente o por medio de países "títere" interpuestos.

Lo penoso de esta situación es que la U E será la gran perdedora por varias razones: es el terreno sobre el que se desarrollará la contienda; su economía es la que sufrirá las sanciones que los EE UU quieran imponer a Rusia, (empezando por el suministro energético que, sin el gas de Rusia, se encarecerá más y condicionará toda la economía europea), se convertirá en una importadora obligada de energía y otros productos estadounidenses y, algo que no debemos olvidar, verá su soberanía debilitada y la unidad comprometida en lugar de reforzada. De hecho, esta situación está dando lugar a enfrentamientos entre países de la UE.

Y por último, ¿alguien se cree que las fuerzas estadounidenses y sus bases instaladas en Europa, y sobre todo una vez doblegada Rusia, no van a actuar contra cualquier tipo de competencia económica, política, o disidencia ideológica en países europeos que entre en conflicto con sus intereses?

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