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Cautivos

Vivimos confusos y cautivos de un consumismo exacerbado encauzado hábilmente hacia aquello que nos quieren vender, los cánones de aceptación social, los "valores" de moda y hasta lo qué debemos pensar.

Nos mantienen confundidos entre lo que es la democracia y lo que es la libertad, de tal modo que la mayoría de las veces no somos conscientes de que nos han hurtado la esencia de una y otra. ¿Acaso puede haber democracia sin libertad?, ó ¿es posible hablar de verdadera libertad cuando lo que la sociedad demanda no es escuchado y respetado por quienes han sido votados para llevarlo a cabo? Deberíamos desconectar un poco del pensamiento dirigido que se nos vende desde los medios sujetos al poder.

Y cuando hablamos de poder, ¿dónde está el poder del pueblo? Da igual lo que nos hayan prometido en campaña electoral (si es que prometen algo concreto que se salga del "y tú más" o del "vosotros también…"); después de ser elegidos luchan por sus propio intereses y por aferrarse al poder como garrapatas a su presa. En esa situación, los ciudadanos no tienen ningún poder porque ese poder delegado en sus candidatos electos va a ser usado para otros fines.

Por otra parte, cuando el poder del pueblo pugne por ser defendido por sus candidatos se va a encontrar con dos frentes: en el propio Estado, por los adversarios políticos y en el exterior, por los poderes económicos que gobiernan el mundo y eliminan cada vez más la soberanía de los Estados para someterlos a sus propios intereses. Ya no se trata de lo que imponga el Gobierno del propio país que a su vez, ha de someterse a las directrices de la UE, pero es que también la UE está sujeta al verdadero poder del neocapitalismo financiero que desde finales de la segunda guerra mundial viene fraguando el control de la fuerza del trabajo en aras de su propio beneficio especulativo, de tal modo que su estrategia para desposeer a los trabajadores del poder adquirido a través de los sindicatos está dando cumplidos resultados desde finales de los años 70.

Dicen algunos autores que el poder del neocapitalismo se basó en la consecución de la financiarización de la economía. Esto se traduce en pervertir lo que es la economía, (elaboración o producción de un bien concreto), en especulación financiera pura y dura, sin respaldo material de bien alguno que justifique abultados dividendos e intereses que en realidad no son más que valores fantasma que, cada cierto tiempo, los especuladores han de materializar en bienes tangibles apropiándose para ello de bienes públicos que rescaten de la quiebra a todos los emisores de ese "papel mojado" o dicho de otro modo "promesas de valor futuro", carente de valor alguno más allá del mero registro contable, y para cuyo resarcimiento es sistema genera cada cierto tiempo las mal llamadas "crisis económicas" que no son otra cosa que crisis financieras amañadas para que los trabajadores asuman el coste de esos rescates y así se materialice en tangible el valor ficticio de los instrumentos financieros que están en manos de los especuladores.

En opinión de los expertos el éxito del capital para el dominio de la clase trabajadora se basa fundamentalmente en la desregularización financiera, la deslocalización de las empresas y la confrontación entre los grupos sociales más débiles, de forma que cada vez los trabajadores estén más indefensos ante la pérdida de sus derechos y tengan que aceptar condiciones de precariedad laboral que en muchos casos se podrían tachar de situaciones de esclavitud.

Dicen algunos que ha desaparecido el proletariado pero la realidad es que el neoliberalismo lo está sustituyendo por el precarizado, que a su vez, en lugar de luchar frente al esclavizador compite y lucha contra rivales tan precarizados como él.

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