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Decrecer o colapsar

"El neocapitalismo global, movido por la avaricia y propiciado por la disponibilidad de energía se ahoga ahora en su propio modelo" 

Poco caso se hizo a las advertencias que desde finales de los 70 vienen haciendo científicos e instituciones de alto prestigio en relación con el calentamiento global, el agotamiento de los recursos en un planeta finito, el problema de las energías fósiles y el colapso al que se llegaría si no se programaba ya un decrecimiento racional y realista de la loca carrera del crecimiento continuo de la producción, de la filosofía de la obsolescencia programada y el aumento del consumo de usara y tirar.

Cuando se constataba que el paradigma del aumento continuo de producción y consumo requería una moderación que frenara la contaminación y el despilfarro de recursos se estaba hablando de la necesidad del decrecimiento; un decrecimiento imprescindible para frenar el desastre medioambiental que amenaza con la extinción de la raza humana y el agotamiento de los recursos que nos ha llevado a entrar ya en el colapso económico y a lo que se está definiendo como crisis civilizatoria de la humanidad.

El neocapitalismo global, movido por la avaricia y propiciado por la disponibilidad de energía se ahoga ahora en su propio modelo.

Disponer de energía fósil permitió la deslocalización de la producción a los lugares dónde los recursos y la mano de obra barata estaban al alcance para producir con grandes márgenes de beneficio empresarial, a la vez que el precio relativamente bajo de la energía obtenida de la extracción masiva del petróleo, permitía también el desplazamiento de productos y componentes hasta el consumidor en cualquier punto del planeta.

Pero esa extracción masiva de energías fósiles agotó el pico de producción de petróleo, de tal modo que, además de elevar su precio debido a la escasez y a que cada vez es más costoso extraerlo, también es de peor calidad el que queda y como resultado se prevé que en 2025 la producción de petróleo será el 50% de la actual.

El despilfarro de un recurso finito que estaba siendo muy barato trajo terribles consecuencias que ahora avocan al colapso. Por no haber aplicado un decrecimiento ordenado de la extracción y el consumo ni haber desarrollado energías alternativas durante tantos años, ahora tenemos un grave problema porque las energías alternativas necesitan de las fósiles para ponerse en funcionamiento y por otra parte, además de necesitar en su estructura materiales que están prácticamente agotados, también se requiere de energías fósiles para su fabricación.

Haber hecho oídos sordos a las propuestas decrecentistas y a criterios ecológicos nos obliga irremediablemente a un decrecimiento a la brava, ineludible porque lo impone la propia naturaleza esquilmada y contaminada. Y, curiosamente, la carencia del recurso que propició la globalización será lo que obligue a la relocalización.

Esta cuestión la expuso brillantemente el ponente Antonio Turiel en el contexto de la segunda edición de la Escola das Economías Transformadoras, en Cangas do Morrazo, e insistió reiteradamente en que tenemos que abordar el cambio climático con una cantidad de energía disponible cada vez menor.

De su exposición como científico investigador y divulgador en el tema energético, resulta fácil entender como el agotamiento del petróleo incide en la parálisis de todo el sistema de producción y transporte actual y el por qué del colapso. También de la razón por la que hay que tomar las medidas adecuadas y actuar a nivel local dado que las energías renovables tienen importantes limitaciones y por otra parte, la transición a ellas solo será posible si cuenta con la participación de las comunidades; pero considera que las medidas que se están tomando van muy lento y no siempre son las adecuadas.

En las mismas Jornadas, la ponente Alicia Valero Delgado, que dirige el grupo de investigación de Ecología Industrial en el Instituto CIRCE, hizo una clara exposición de los límites minerales del planeta y la necesidad de gestionar con madurez y criterio los escasos recursos que quedan en el planeta.

Ambos científicos coinciden en que la emergencia climática y el agotamiento de los recursos son los gravísimos problemas a los que se enfrenta nuestra civilización. La carencia de microchips y el cierre de varias empresas en nuestro país motivado por las subidas del gas y la energía eléctrica, son solo la punta del iceberg, porque a lo que realmente nos enfrentamos es al desabastecimiento de materias primas que paralizarán a sectores enteros.

Valero señalaba la tremenda dificultad de reciclar materiales de los productos desechados y diseminados como basura por todo el planeta, sin olvidar lo tremendamente costoso que puede resultar extraerlos de algunos compuestos. En ese sentido, propone que se tengan en cuenta a la hora del diseño de producción los materiales que se van utilizar, a fin de facilitar la recuperación de los componentes.

La necesidad del decrecimiento y de la localización de la producción y el consumo tuvo una presencia relevante a lo largo de los tres días, así como la importancia de la fiscalidad como política de fomento de la economía social y solidaria, aspecto este último que abordó la Directora de la Cátedra de Cooperativas Agroalimentarias y del aula de emprendimiento en Economía Social y Sostenible de la Universidad de Valencia, Pilar Alguacil Marí.

Pero por la importancia del decrecimiento, tema en el que profundizó Begoña de Bernardo Miño, Ingeniera agrónoma, Presidenta de Véspera de Nada y miembro de la Rede para o Decrecemento Eo-Navia/Galiza/O Bierzo, la acogida fue masiva y su intervención muy interesante, clara y concisa, ciñendo los conceptos y necesidades a las experiencias concretas y reales para llevar a cabo, con múltiples ejemplos de experiencias reales en Galicia y algunos ejemplos de otros que ya se están dando en España.

Y como en esto, igual que cualquier cambio, la pedagogía es imprescindible, Kylyan Marc Bisquert i Pérez, Graduado en Educación Social y Doctor en Educación por la Universidad de Santiago, abordó la dimensión Socioeducativa del Movimiento Agroecológico en Galicia, con visita guiada a la huerta de producción ecológica "O Verxel de Coiro".

Estamos ante problemas muy graves de los que todos los responsables eluden hablar. Se podría pensar que tenemos unos políticos obsoletos, o que miran para otro lado y por eso no queda más alternativa que la de que la sociedad civil se conciencie y empodere para ser parte activa en la solución.

Y, si me permiten una sugerencia que puede ser muy ilustrativa como complemento, no se pierdan el programa de A Mostra do Posible que se llevará a cabo este fin de semana en Cangas. (www.mostradoposible.gal).

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