Opinión

El efecto mariposa

La confluencia de los efectos de la moderna civilización industrial que destruye el equilibrio del planeta, eliminando ecosistemas enteros y pérdida de la biodiversidad de flora y fauna, contaminando el aire y el agua, también está provocando con ello una aceleración de la emergencia climática que conlleva grandes catástrofes; todo esto viene a sumarse al agotamiento de determinados elementos que son finitos en el planeta y cuya escasez provoca elevación de los precios de dichos insumos y también de aquello para lo que dichos recursos se utilizan.

La falta de insumos provoca guerras de precios, pero también por el acceso a esos bienes y el dominio estratégico de aquellos países que los poseen. Hace tiempo que nos vienen advirtiendo de que las guerras futuras serían por acaparar recursos escasos y mantener el poder hegemónico sobre aquellas zonas que los poseen y, conforme se vaya agudizando la crisis de los recursos, las guerras se orientarían a los alimentos y el agua

La crisis climática genera hambruna y pérdida de vidas. La crisis de precios también lo hace porque, aun habiendo recursos en el mercado, mucha gente no puede acceder a ellos ya que no tiene dinero suficiente para pagarlos. Pero las guerras por el dominio geoestratégico sobre los países que los poseen, o son vías de tránsito comercial de los bienes, también aceleran la crisis de todo y provocan grandes hambrunas que matarán a mucha más gente en el planeta que las propias guerras en los puntos concretos dónde se escenifican.

De ese agotamiento de recursos finitos del que el Club de Roma, el MIT y otras instituciones ya advertían a comienzo de los años 70, el pico de producción de petróleo ya se constató en 2005 y la crisis derivada de la financiarización de la economía que explotó en 2008 dejando un reguero de pobreza y desigualdad social que presagiaba muy malos augurios, pero nadie hizo caso de las evidencias; tampoco se tuvo en consideración la advertencia de los padres del Decrecimiento que abogaban por el uso racional y sostenible de los recursos del planeta, ni las advertencias de los Ecologistas y científicos que incidían en los riesgos de la contaminación y el calentamiento global que hoy descarga fenómenos climatológicos en todas partes. Los gobiernos fueron más proclives a satisfacer las demandas de crecimiento de las grandes corporaciones económicas que a aplicar las recetas decrecentistas para racionalizar el uso de los recursos finitos y cuidar la salud del planeta, cuyo deterioro actual también amenaza con la extinción de la especie humana.

Aunque los hechos existían antes de la guerra de Ucrania y de la “operación militar” de Rusia en ese país, su impacto en el sistema agro-urbano-industrial ha provocado lo que se conoce como 'efecto mariposa', trastocándolo todo de forma que la grieta estructural provocada supone, en opinión de muchos, una quiebra irreversible en el paradigma actual y nuestro modelo civilizatorio se tambalea a nivel global, acelerando la crisis alimentaria, la desigualdad y la hambruna.

El 'efecto mariposa' es la explicación de fenómenos físicos relacionados con el caos que una pequeña perturbación en un sistema puede generar, dando lugar a consecuencias considerables e imprevisibles. También se refiere al efecto que la existencia de una acción o situación determinada puede provocar generando una serie de situaciones o acciones sucesivas que terminan provocando un efecto considerable que va más allá de la situación o elemento que lo empezó.

Se habla del caos, cambio climático y efecto mariposa en relación con los cambios bruscos y sus repercusiones sobre los suelos, (de cuyo deterioro a nivel planetario está llamando la atención estos días la ONU), pero también podríamos hablar de cómo la crisis energética ha disparado los precios de la luz, los transportes, los alimentos o los costes de producción de la industria. Son efectos en cadena.

La guerra de Ucrania, que no es ajena al control estratégico de zonas de influencia, poder y recursos, ha venido a acelerar el desencadenamiento de una serie de acontecimientos que provocan el desenlace de una crisis sistémica que afectará a nivel global.

Según datos de la Organización Mundial de Comercio, Rusia y Ucrania suministran el 30% del trigo y el 20% del maíz a los mercados mundiales, ¾ del suministro mundial de girasol y 1/3 de la cebada mundial. Si como efecto de la guerra y de las sanciones económicas se interrumpe la producción y comercialización de estas materias, la hambruna para una gran parte de la población mundial está asegurada. Esto en cuanto a la repercusión alimentaria en el mundo.

Ya estamos experimentando como nos afectan a todos los niveles de nuestra vida cotidiana la guerra en Ucrania; pero hay un aspecto que no podemos olvidar y es la pérdida de vidas, tanto en la contienda como por los efectos de ella derivados, porque repercute en el agotamiento de insumos escasos, en el calentamiento global y lo que es peor, la amenaza de la escalada al uso de armamento nuclear que supondría la extinción de la vida.

Es para pensárselo bien, porque no siempre se gana venciendo al enemigo.

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