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Mujeres, ciencia y salud

Hasta hace poco tiempo era infrecuente que se mencionase a una mujer por su relevancia en la ciencia pese a que, aunque se silenciaran sus nombres, ellas estuvieron presentes en grandes avances a lo largo de la historia.

Que se silenciara a las mujeres en la ciencia no significa que se les concediese el protagonismo que merecían en otras disciplinas. También en la literatura y la pintura sus nombres se escondieron bajo seudónimos o la firma de sus obras llevaba un nombre masculino, normalmente el de su marido.

A pesar de que los libros de texto se hayan olvidado muchas veces de incluir a mujeres sin las que la evolución de la ciencia no hubiese sido la misma y de que la brecha de género sigue muy presente, los esfuerzos cada vez mayores por fomentar la vocación científica en las estudiantes parece que empiezan a dar sus frutos; aún así, los datos de la UNESCO indican que menos de un 30% de las personas que trabajan en investigación en el mundo son mujeres.

Precisamente para paliar la baja participación de la mujer en la ciencia, en 2015 la ONU instauró el Día Internacional de la Mujer y la Ciencia con la pretensión de alcanzar la igualdad de género y de concienciar que la ciencia también es cosa de mujeres.

Si la participación de las mujeres en la ciencia continúa siendo tan baja no es por falta de capacidad y brillantez sino por los prejuicios y condicionamientos sociales que impedían ese tipo de elección a la hora de decidirse por una carrera determinada. Como ejemplo de la valía del talento femenino en las ciencias vale la pena recordar algunos casos. Comenzaremos con una polaca nacionalizada francesa, una estadounidense y otra española.

¿Quién no conoce a María Salomea Sklodowska-Curie? Más conocida como Marie Curie, (1867- 1934), descubridora del radio y el polonio, Premio Nobel de Física en 1903, Premio Nobel de Química en 1911, Medalla Elliot Cresson en 1909 , Medalla Matteucci en 1904, Medalla Davi en 1903, Medalla John Scott en 1921, y Premio Willard Gibbs en 1921.

La estadounidense Bárbara McClintock, (1902-1992), especializada en citogenética obtuvo el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1983, Premio Wolf en Medicina en 1981, Premio Albert Lasker en 1981 que se otorga a los descubrimientos, (en este caso los genes saltarines), que abren una nueva área de la ciencia biomédica y que suele ser el precursor de un Nobel, y en 1971 recibió la medalla nacional de la Ciencia en Ciencias Biológicas.

En noviembre de 2019 fallecía Margarita Salas Felgueras, (1938- 2019), científica bioquímica y Doctora en Ciencias químicas, discípula de Severo Ochoa, impulsó junto a su esposo Eladio Viñuela la investigación española en el campo de la bioquímica y biología molecular; en 2007 se convirtió en la primera mujer española que formó parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Es una de las investigadoras españolas de mayor reconocimiento; su descubrimiento y caracterización de la ADN polimerasa del virus bacteriófago phi29 que amplificaba millones de veces el ADN para poder analizarlo, secuenciarlo y estudiarlo. Su patente sigue siendo la más rentable de la historia del CSIC.

La Doctora Salas fue una de las mayores científicas españolas del siglo XX y la primera en conseguir el Premio al Inventor Europeo 2019 en la categoría Logro a toda una vida. Su currículum contiene infinidad de reconocimientos y premios tanto de instituciones y organismos españoles como internacionales, por lo que solamente mencionaré dos, Premio L´Oreal UNESCO Mujeres en Ciencia en 2000, y Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2005, sin olvidar que perteneció a varias de las sociedades científicas más prestigiosas y luchó siempre por la inversión en investigación científica y la participación de las mujeres.

Si éstos ejemplos de lo que las mujeres pueden hacer en el campo de la ciencia y la medicina pasará a la historia, también deberán hacerlo las mujeres que han liderado el desarrollo de las vacunas contra el coronavirus causante de la actual pandemia.

Katalín Karicó, a ella se deben las vacunas contra la Covid-19 basadas en genes gracias a sus investigaciones del ARN mensajero. Chen Wei lidera el proyecto de la vacuna en China. Kizzmekia Corbett lideró el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus en EEUU. Sara Gilbert ha dirigido el desarrollo de la vacuna de la universidad de Oxford, con un equipo de 300 personas. Nita Patel lidera en Maryland una vacuna contra la Covid-19.

Y de nuevo otra española, Isabel Sola, experta en coronavirus y en prototipos de vacunas contra el SARS y el MERS, codirige con el Doctor Enjuanes en el CSIC un equipo que desarrolla una vacuna para la Covid-19.

Como decía Margarita Salas, la ciencia no puede renunciar al 50% de su potencial, así que debemos estimular a las niñas para que su elección no se quede estancada en el 30% porque la igualdad es responsabilidad de toda la comunidad. Ahora bien, las campañas para acercar a las niñas a los modelos científicos servirán de muy poco si no se dota a los proyectos de investigación de la financiación suficiente y estable que garantice su continuidad.

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