Opinión

Sangenjo

Tenía un amigo, que resultó no serlo, que decía que el gallego era un dialecto, no así el catalán o el euskera. Las peloteras que me agarraba con él eran antológicas, hasta que harta de su cerrazón le recordaba que "la ignorancia era la madre de todos los males".

No sabía entonces que ese razonamiento lo había acuñado François de Rabelais, en el siglo XVI. Y fíjense, han pasado cinco siglos, y el mundo sigue poblado de ignorantes. Y aquí voy a hacer una aclaración: ignorante no es el que no tiene estudios universitarios, aunque esa institución debería ser el templo del conocimiento.

No es así, o por lo menos, no es garantía de que así sea. Allí me encontré a personas como mi examigo, que eran muy listas —con un gran cociente intelectual— pero que, en cambio, era un gran ignorante. Esto venía determinado por su estrechez de miras, por supuesto, y por considerar Madrid el ombligo del mundo. Miren si no ha llovido desde Rabelais hasta ahora, y aún seguimos enfrascados en la cerrazón: ahora resulta que hay un grupo ultra que paga un pastizal por colgar carteles en los que renombra localidades gallegas en español.

Me explico: Sangenjo en vez de Sanxenxo, Ay, hiere la vista solo con mirarlo. Pero exactamente cuál es el problema? Que está en gallego? Que lleva X? Pues, vaya tontería, mira que no dicen sin rubor Shakira, she (ella en inglés) o DiverXo. Busca esta campaña no pasar desapercibida, utilizando la provocación, que como deberían saber es una de las mejores herramientas de márketing que existen. Y en ese sentido: misión cumplida. Pero digo yo: ¿esta campaña es en Galicia solo, o también en Cataluña y Euskadi? Hablamos Español va a resultar que, además de añorar tiempos pretéritos, adolece del mismo mal que mi examigo: la ignorancia. Y esa como la muralla de Lugo es patrimonio de la Humanidad.

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