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Pactos postelectorales

El objetivo de esta nueva sección, que durará lo que dure la presente campaña es elaborar un programa consensuado entre seis militantes o simpatizantes, uno o una por cada uno de los seis grandes partidos. La tarea es complicada, pero para empezar hemos alcanzado un gran acuerdo: ninguno de ellos quiere que se publique su nombre real, por lo que sugiero, para que el lector empatice con ellos, que utilicemos sobrenombres, lo que aceptan todos y todas, permitiendo que sea yo quien los elija.

Ninguno está satisfecho con el pseudónimo que les tocó. Logro sosegarlos cuando les comunico que el representante de Unidas Podemos se llamará en adelante Doña Carmen Polo de Franco. Se trata de un muchacho guapetón y desgarbado que inmediatamente llama la atención de Butragueño, la socialista, que no puede evitar ruborizarse.

El asunto que pongo sobre la mesa es el de los pactos postelectorales. No es que sea exactamente un punto programático, pero considero que es algo que debe resolverse cuanto antes para que la ciudadanía sepa a qué atenerse.

Toma la palabra Doña Carmen Polo: "Nadie tiene dudas sobre con quién quiere pactar Unidas Podemos para formar un gobierno de izquierdas y populista, quiero decir, progresista, que me lío. Otra cosa es que Pedro Sánchez haya rechazado nuestra oferta y haya preferido repetir elecciones, echándonos la culpa en primer lugar a nosotros y luego a todos los demás. Nuestro partido sigue con la mano tendida. Son los socialistas los que en esta campaña ocultan que quieren pactar con cualquiera, incluso con el PP antes que con nosotros".

Sintiéndose aludida, Emilio Butragueño toma la palabra para rebatir los argumentos de su hermoso rival, acusando a Unidas Podemos de deslealtad institucional. "Pablo Iglesias solo buscaba una cuota de poder, pidiendo vicepresidencias y ministerios. El objetivo de Pablo Iglesias es personal más que político. Fue esa ambición desmedida la que imposibilitó el pacto, pero si eso lo hablamos con calma luego tú y yo a solas", y le pone ojitos a Carmen Polo, que responde lanzando un besito al aire.

Abdul Hussein, el militante de Vox, se ata el cordón desatado de uno de sus náuticos, se ajusta las Ray-Ban y aclara que "Vox no puede hacer presidente a nadie a costa de nada. En Andalucía, en Madrid y en los otros lugares donde hemos pactado con Ciudadanos y el PP, estamos logrando acabar con la dictadura izquierdosa pijoprogre, pero el gobierno del Imperio español no lo vamos a entregar así como así. Quien quiera nuestro apoyo lo va a pagar muy caro", zanja poniendo un revólver sobre la mesa.

La simpatizante popular cree que España debe "recuperar la senda de la cordura. Desde luego no podemos apoyar a nadie, pues son otros los que tendrán que apoyarnos a nosotros como partido de centro derecha más votado. O gobernamos o somos alternativa, no queda otra, pero nosotros, apoyar, lo que es apoyar, no vamos a apoyar a nadie como me llamo Mencía Jusapol".

La cosa no parece ir por buen camino, y menos cuando interviene la nacionalista Agnieszka Haakonsson, quien asegura que de conseguir representación parlamentaria, "o BNG vai ir a Madrid vendendo a vaquiña por moito máis do que vale, como fan os do PNV. A pouco que alguén precise o noso apoio xa pode ir montando uns orzamentos xeitosos para devolverlle a Galiza todo o que nestes anos marchou fóra do nóso país".

El representante de Ciudadanos escucha a sus rivales con cierto desinterés mientras escudriña la pantalla de su tablet. No parece muy dispuesto a hablar, pero finalmente arranca. "Tal como van las encuestas, no sé a quién podremos apoyar. Si apoyamos, mal, si no lo hacemos, peor. El electorado no nos entiende. Nos empeñamos en caer bien, decimos una cosa y al día siguiente la contraria, pero no hay manera. Hemos ofrecido de todo a todo el mundo. Pues seguiremos insistiendo. Somos liberales ibéricos", y Renault Fuego Turbo vuelve a su Tablet.

LA PROPUESTA. Si poner de acuerdo a los seis partidos asuntos en temas como el de inmigración no es fácil, el tema de los pactos es todavía más complicado. Tras un arduo debate, como moderador, propongo una solución constitucional, que es la de buscar a una candidata o candidato ajeno a la política que genere la simpatía de todos. Un mínimo común denominador, digo. Poco a poco van aceptando aunque con reservas. Van saliendo nombres que son rechazados una y otra vez. Como no se trata de obtener mayoría sino unanimidad, ya de madrugada alcanzamos el siguiente acuerdo que incorporamos a nuestro programa:

-Nombrar a Nicole Kidman presidenta del Gobierno.

-Nombrar a Leonardo Dicaprio vicepresidente.

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