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Casi ocho siglos después

EL GREMIO DE Mareantes de Pontevedra sigue siendo el mismo que auspició la edificación de la Real Basílica de Santa María Mayor de los Mareantes; el mismo que lleva implícita la llegada y descubrimiento de América con su aportación a la construcción de la Nao Santa María en los astilleros de la Moureira; el mismo bajo cuya iglesia era bautizada Isabel Barreto, la primera mujer que ostentó el cargo de «almirante» en la Historia; el mismo que amparó la aventura de los hermanos Nodales, y que constituyen el relevo de las gentes del mar que fraguaron el esplendor medieval de A Moureira y de nuestra ciudad, Pontevedra.

Este pasado jueves presentaban su publicación anual de divulgación histórica así como de su actividad tras tantos siglos de historia; y lo hacíamos (me incluyo como miembro que soy del gremio) especialmente honrados y arropados por el público que tuvo a bien acompañarnos en ese acto, donde no faltaron los representantes de la Escuela Naval Militar, de la Brilat, del ayuntamiento de Pontevedra con la presencia casi al completo de los concejales populares y el de Ciudadanos, además de los "primeros espadas" de distintas asociaciones y cofradías de la ciudad, porque hay que reconocer que el esfuerzo que supone sacar a la luz una publicación en papel hoy día, no es cuestión baladí.

El título de la revista, "NODALES", nombre en tributo a los hermanos pontevedreses Gonzalo y Bartolomé García de Nodal, grandes, experimentados y aguerridos marinos que realizaron importantísimos estudios y descubrimientos en cono sur de América, allá por los albores del siglo XVII. Y yo he tenido el honor de ser invitada para protagonizar la alocución de este año, por lo que no puedo estar más agradecida al todo el Gremio y en especial a su presidente Don José Luis Arellano Guiance; también el mío.

Tanto en el título de la revista, como el día que veía la luz en la festividad del Corpus Christi, no es una casualidad, ya que la celebración en nuestra ciudad constituye "el buque insignia" de este ilustre gremio, lo que me da pie a contarles su origen, seguro que tan desconocido para muchos de ustedes como para mí, hasta que me documenté para hacer este artículo dominical.

Esta efeméride entre los cristianos se la debemos a una mujer, Santa Juliana de Mont Cornillón, que en el siglo XIII era priora en esa misma Abadía belga, y ya desde niña, gran devota del Santísimo Sacramento. Ya siendo religiosa y tras una visión de la que es protagonista se pone en contacto con el obispo de Lieja, y como en ese tiempo esas autoridades eclesiásticas tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, éste invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa Inocencio IV, ordenó el escrito de un oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim junto con algunas partes del oficio.

Ahí comenzó todo, y fíjense ustedes la coincidencia, ya que al tiempo y en ese mismo siglo XIII los miembros de la cofradía de O Corpo Santo constituían el germen de lo que sería el Gremio de Mareantes; el más más longevo de España y uno de los de Europa, y quizá del mundo entero, el cual además de actividades varias, son los responsables de la organización de la procesión del Viático, la del Chucurruchú, y la solemne del día del Corpus Christi.

Según los archivos del gremio y las citas de las Ordenanzas Municipales, la celebración del Corpus en Pontevedra alcanzó su gran esplendor en el siglo XV; aunque los datos más abundantes y precisos corresponden a los dos siglos siguientes.

Las referencias indican que la procesión general salía alternativamente de cada una de las parroquias de la villa, con especial protagonismo de todos los gremios con sus cruces, sus pendones, sus insignias y las imágenes de los patronos correspondientes, en donde ocupaba un lugar de privilegio el gremio de los Mareantes cuya insignia, el Teucro (que aún hoy portan), cedía el paso al Santísimo Sacramento, bajo palio, que transportaban integrantes de la cofradía.

Como bien describe Leoncio Feijoo en varios de sus escritos, y en esta revista también, la procesión del Corpus se iniciaba con un acompañamiento de figura profanas pero muy populares, los gigantes y cabezudos, los danzantes de Espadas, las burras y las penlas, seguidos por una Nao sobre ruedas desde la cual se lanzaban salvas de pólvora y se recitaban versos dirigidos a los diferentes gremios precedidos por esta una que solía cerrar una figura de dragón o "coca". Entre otras "cuestiones" y debido a la aparatosidad de esta ya a finales del siglo XVIII se prohíben estos acompañamientos en las procesiones, quedando como actos paralelos a la celebración. Para muestra las que tienen lugar en Redondela.

Yo aún recuerdo cómo se detenía el Santísimo en cada plaza ataviada de alfombras de flores para honrar su presencia, gesto que se resume en el gran momento de la plaza de la Herrería actualmente. También recuerdo, aun siendo muy pequeña, a aquellos niños que acicalados con ropajes medievales acompañaban a la Nao danzando con unas banderas (lamentablemente hoy ya no), muy similares a los abanderados italianos que, lanzando sus insignias al cielo, aun hoy acompañan a la procesión en esta misma festividad.

Son tantas las curiosidades que es imposible narrarlas en un solo escrito, ello merece un estudio multidisciplinar y exhaustivo debido al peculiar significado que rodea a esta festividad única en muchos aspectos, y el poder llegar al fondo de la cuestión del por qué tal protagonismo popular, variado, colorido y desbordante de alegría y fiesta. ¿Y por qué no su recuperación?; porque si hay una tierra en el mundo donde perfectamente cohabita lo popular y religioso esa es Galicia, y Pontevedra no es una excepción.

Enhorabuena otro año más insigne Gremio de Mareantes, por haber puesto en valor vuestra historia en la revista Nodales, y haber hecho posible la festividad del Corpus Christi, casi ocho siglos después.

Casi ocho siglos después
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